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La Cebollita
Fecha: 23/10/2021, Categorías: Infidelidad Autor: Ber, Fuente: CuentoRelatos
Una ocasión, en una reunión de viernes social, un compañero de trabajo mencionó que en la Preparatoria donde estudió tuvo una profesora muy estricta que recibió el apodo de “La Cebollita” porque a todos los hacía llorar, ¡hasta al director!, complementó. Todos nos reímos de la ocurrencia. Al parecer, esta profesora era muy conocida por varios de los contertulios y hubo comentarios a favor, desde “Es buena persona, tiene un corazón enorme”. “Eso sí, es una persona muy exigente y estricta, pero, sobre todo, sabía su materia”. Hasta “Es una serpiente mal cogida”; “Es una perra sin alma”; “Es muy gritona, humilla a sus alumnos y a los padres de éstos”. También intervino en la plática uno de los socios de la empresa, a quien había invitado otro de los amigos con motivo de su próximo retiro ya que había rebasado los 75 años y le recomendaron sus colegas socios que aprovechara mejor la vida, como ellos, que también eran personas mayores. Éste fue quien aportó más información que fueron complementándola, a manera de chismes, los demás exalumnos. Va un relato ficticio construido con elementos de lo contado en la charla, en primera persona. Obviamente completado con ficción para darle continuidad; pues seguramente no fueron así las cosas en la realidad ya que las situaciones más delicadas del relato provenían de chismes de terceras personas, obviamente no presentes en ese momento. Conocí a la maestra Maru, entonces alrededor de sus treinta años, cuando ella ya había cursado dos ...
... licenciaturas y una maestría; ella se vestía cotidianamente con traje sastre, se pintaba el pelo de rubio, peinada casi siempre con un chongo y traía unas enormes gafas de pasta que completaban el temible aspecto, tal como la veían sus alumnos. Sin embargo, a veces se vislumbraba su cuerpo como el de una mujer deseable. Y sí, esto pude constatarlo en un balneario, donde lucía su escultural anatomía y el pelo suelto. “A penas se puede creer que esa sea ‘La cebollita’, ¡es hermosa!” decían sus colegas al verla en biquini y sin lentes en uno de los descansos en aquel centro vacacional donde se realizaba una reunión de trabajo y discusión académica. Yo había sido invitado para dar una breve exposición de mi investigación. A más de tres los noté empalmados cuando la vieron. “Sí, se ve muy bien, pero…” recelaban otros que le envidiaban sus dotes académicas y de liderazgo. Ella se casó con uno de sus exalumnos, quien se dedicó a atender una farmacia de su propiedad, y que no era bien visto por su suegra, pues ésta hubiese querido a alguien “intelectualmente a la altura de su hija”. Pero, de acuerdo a lo que yo veía, sus colegas la evitaban debido al machismo exacerbado, pues claramente era superior a ellos en muchos aspectos, además del carácter dominante y perfeccionista que se magnificaban con el lenguaje preciso y directo de esta mujer. Al mirarla tan discriminada por los demás, y atraído por su figura, me acerqué a hacerle plática. Ella no me rehuyó. Al contrario, hicimos ...