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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (18)
Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... descifrar el que. Era muy simple y no tenía mayor misterio, el olor que a Mari le resultaba curioso, no era otra cosa que el exceso de semen que se depositaba en los calzoncillos de su hijo. De haberlo sabido se hubiera sonrojado al momento. —Te quiero, mamá. Mañana te veo. —Adiós… —la puerta de la calle se cerró con rapidez dejándola con la palabra en la boca— Te quiero. El coche arrancó, haciendo que Sergio sonriera de felicidad y… placer. El coito se acercaba, estaba ya a unas horas de estar con Carmen, su tía favorita y la mujer más perfecta que conocía. El abrazo a Mari y notar sus grandes bultos le había activado, pero estando solo en el coche y pensar en lo que le esperaba en el pueblo, aquello se levantó con ganas. La erección era plena, apenas en unos segundos su miembro estaba listo para la batalla. Se lo miró curioso y lo sacó de su “envoltorio”, para hacer lo mismo con el móvil y sacarse una foto. —Salgo —añadió en un mensaje a su tía, que justo se conectaba y veía la foto. —¡Jesús, bendito…! No corras en la carretera…, pero no tardes. ¿Están muy hinchados tus huevos? —Un montón, no te lo puedes ni imaginar. —Creo que me he pasado. —el sexo de Carmen que había estado toda la noche caliente, comenzaba a humedecerse. —Cuando llegue me lo arreglas. —No te quepa duda. Ahora deja el móvil y ven, lo tengo todo listo. Dicho y hecho. Sergio aceleró el coche y durante cinco horas no paró de conducir. Su amado vehículo le respondió de ...
... maravilla y su miedo a que le dejase tirado nunca se cumplió. Fue a la vez un viaje largo y corto, toda el ansia por ver a su querida tía le superaba y hacía que el reloj pareciera que no avanzase. Pero por el lado bueno, estar pensando todo el rato en Carmen hizo que su mente se detuviera poco en la carretera y aquello hacía que ciertos tramos, ni se diera cuenta de haberlos pasado. Cerca del mediodía paró en una gasolinera a repostar, comprar una lata de red bull para seguir bien activo y arrancar de nuevo. Ni siquiera se detuvo a comer el bocata que su madre con tanto amor le había preparado, lo devoró mientras no paraba de pisar el acelerador. Por fin entraba en la provincia de su pueblo y como bienvenida unas nubes negras con mala pinta lo recibían. Las primeras gotas comenzaron a caer y de seguido un aguacero le rodeó por completo. “El mismo buen tiempo de siempre” pensó sin que aquel día helador y lluvioso le quitara el ánimo y tampoco… el calentón. Aminorando la marcha mandó un mensaje a su tía, “ya llego, en cinco minutos”. Por una vez no se había perdido, aquello era un milagro y más con el día tan malo que hacía, la visibilidad era nula. Aunque de cierta forma, vio la luz al final de una gran recta. Había llegado a las afueras del pueblo y al fondo, tras un aguacero, bajo un paraguas de color amarillo, una mujer esperaba paciente en una pequeña tejavana a la salida de su casa. El corazón le saltó del pecho y un nerviosismo se adentró en su cuerpo, ...