1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (18)


    Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... trasera del prepucio le dijo.
    
    —Mírame.
    
    El joven obedeció, porque parecía la orden de un tirano. Observó los ojos azules de su tía protegidos por aquellas gafas, como sus labios se abrían y cerraban detrás de su tronco y su mano estaba en la base de su pene. Trató de decir “me corro”, le fue imposible. Su garganta no era capaz de articular palabra, aunque Carmen le leyó el pensamiento.
    
    Lo que salió no fue a reacción, ni llegó hasta el techo, más bien se asemejaba a un vaso rebosante de agua que desbordaba. Cuando Sergio llegó a sentir el orgasmo de manera tan sublime, por un momento cerró los ojos y se perdió como el semen comenzaba a salir. No fueron varios chorros descomunales, sino un único disparo que no cesaba.
    
    La puerta había sido abierta y todos los fluidos del joven se colocaron en fila para ir saliendo. Cierto es que el primero se alzó algo en el aire para caer en la mejilla de su tía sin que esta se moviera ni un ápice. El calor de aquel borbotón de leche caliente le supo a gloria en un día tan invernal y sin dejar de mirar a los ojos de su sobrino siguió masajeándole el pene con su lengua y sus labios.
    
    Todo el semen acumulado esos días salía sin cesar. Varias cascadas caían por el tronco, ya fuera por delante o por detrás, llegando hasta la mano de la mujer que seguía bien aferrada a la piel del joven. Los que caían por detrás, eran sorbidos por la mujer que no paraba de mover sus labios y poco le importaba que entraran en su boca, es más, el ...
    ... sabor le gustó.
    
    —Sigue… sigue… —le decía Carmen viendo como su sobrino no paraba de temblar por el gusto.
    
    La lluvia no cesaba de golpear con fiereza, pero para Sergio el mundo había desaparecido y lo único que lograba enfocar era como su semen seguía saliendo y manchaba tanto a su tía como a él. La mano de Carmen ya había cambiado su tonalidad a una más blanca y su mejilla tenía una gran mancha que al joven le resultó del todo lujuriosa. Aunque lo que le volvía loco era esa mirada mientras su boca seguía dándole placer a su prepucio. Los ojos azules de su tía no paraban de mirarle tras el cristal, era una mirada tan profunda que gozaba con ella.
    
    Carmen notó que el miembro de Sergio perdía un poco de dureza, algo casi imperceptible, pero que sumado al fin de la infinita eyaculación, supo que debía parar. Apartó sus labios de la zona donde tanto placer había dado, estaban relucientes, con una capa de líquido transparente que los hacía brillar. No perdió el tiempo y abrió la boca para engullir por última vez el aparato reproductor de su sobrino. Dio unas cuantas pasadas, limpiando los restos que quedaban todavía para hacer que, su todavía erecto pene, reluciera.
    
    —Creo que ya…
    
    —Has sacado como para llenar un vaso.
    
    Carmen se miraba la mano repleta de semen y con la otra se tocaba la mejilla totalmente anegada por la mancha del joven. Sergio observaba con los ojos entrecerrados y una respiración lenta y profunda.
    
    —Ahora —dijo la mujer con un clínex en la mano ...
«12...4567»