1. Una noche movidita


    Fecha: 31/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... lado. Me cogió la polla y comenzó a hacerme una mamada. Mamaba que daba gusto. Pasaba la lengua de los huevos al glande, lo chupaba, bajaba, chupaba y lamía los huevos, volvía a lamer, la metía casi entera en la boca... Todo ello mientras me masturbaba la polla. Cuando vio que me iba a correr, se quitó las bragas, sujetador y medias. Tenía las tetas enormes, con enormes areolas marrones y tremendos pezones y una enorme mata de pelo negro rodeando su coño. Se echó boca arriba, y me dijo:
    
    -Mete esa preciosidad en mi coño.
    
    Preocupado porque iba a quedar mal, le dije:
    
    -No voy a aguantar nada.
    
    -Lo sé, cariño, métela.
    
    Me puse encima de ella y se la metí. Entró cómo una bala en el agua. La matriarca, me cogió el culo y se movió sensualmente debajo de mí. Me comió la boca... Y antes de un minuto, sintiendo sus blandas tetas dispersas sobre mi pecho, le llené el coño de leche. Oí cómome me decía:
    
    -Así, amor, préñame, préñame, cariño.
    
    Sus palabras hicieron que mi corrida fuese larga, muy larga.
    
    Cuando acabé de correrme, me dijo:
    
    -Sigue, sigue, no pares. Quiero más leche tuya dentro de mi coño.
    
    Mi polla, algo blanda, la siguió barrenando. En segundos estaba de nuevo tiesa. Marta seguía moviendo sus caderas y su culo. Los movía cómo si estuviese bailando al ritmo de una balada. Al sentir que me iba a correr de nuevo, me dio las tetas a mamar por vez primera. Fue poner una teta en mi boca, y mamando aquella delicia blandita, la volví a llenar. Marta, ...
    ... sintiendo mi leche espesa y calentita llenar su coño, me apretó contra ella, y volvió a decir:
    
    -Así, así, préñame, cielo, préñame.
    
    Joder, me emocioné de tal manera, que al acabar de correrme la follé a toda hostia para llenarla de nuevo. Marta, no lo esperaba.
    
    -¿Qué haces, baaaandido? ¡Ay que me corro! -apuré aún más- ¡¡¡Me cooorro!!
    
    Corriéndose, la volví a llenar. Acabamos, me miró, sonrió y comenzó a correrse de nuevo. La matriarca era multiorgásmica. Sus gemidos de placer se volvieron escandalosos. A ese orgasmo siguió otro, con el que me corrí otra vez dentro de ella. La matriarca tenía preparada una sorpresa final. Me dijo:
    
    -Méteme la lengua en el coño para que no salga tu leche mientras yo me toco. Metí mi cabeza entre sus piernas y la lengua dentro de su coño, un coño grande y caliente. Marta se masturbó el clítoris con dos dedos, y en nada: "¡Chooof!" De su coño comenzó a salir una riada de jugos mucosos y semen. Yo no sacaba la lengua de su vagina pero salía por los lados. Marta se retorcía con el placer. Al acabar de correrse, cuando ya se apagaran sus gemidos vi cantidad de jugos y semen sobré la sábana. Me volví a excitar. La cogí por las nalgas, ella arqueando su cuerpo me ayudó a hacer lo que quería, comerle el coño del mismo modo que comería un loco un helado que piensa que se lo van a quitar, o sea, lamiendo y mordiendo el cucurucho, que en su caso era él clítoris.
    
    A punto de llegar, me dijo:
    
    -¡Me voy a correr, me voy a correr!
    
    Dejé de lamer y ...
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