1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 20)


    Fecha: 05/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... tras foto. Luego fui a chuparle la conchita yo.
    
    -Rodrigo. -dijo sonriendo. Sin esperar confirmación, porque estaba segura que otra vez había adivinado.
    
    El padre sacó tres fichas de diez mil dólares de uno de sus bolsillos. Las dejó en el mueble, mostrándonos que ya había pagado. Y por primera vez contestó uno de nuestros mensajes.
    
    “Cien mil dólares, si me dejan chuparle la concha a mí.”, escribió.
    
    Leí el mensaje y se lo mostré a Julia, quién lo ignoró y se arrodilló, para comerse la vagina ella. Esta vez puso una mano dentro del pijama y se empezó a pajear, para mostrarle al hombre cuánto le gustaba chuparle la concha a su hija.
    
    El viejo en cambio, sacó diez fichas más, igual a las anteriores, de diez mil dólares cada una, y las apiló al lado de las tres restantes. Como para provocarnos. O tentarnos con semejante cantidad de dinero. Luego se bajó los pantalones y comenzó a pajearse.
    
    Su hija acertó nuevamente, Julia la volvió a felicitar y de reojo vio el pene arrugado que el tipo tenía en una de sus manos. Ahora fue ella quien puso carita de asco, y volvió a chuparle la concha a la pibita, como si nada.
    
    El tipo, al ver que no estábamos interesados, comenzó a desesperarse. Todavía pajeándose con una mano, con la otra, torpemente, volvió a escribir en su celular.
    
    Lihuén volvió a acertar. Parecía que ya era toda una experta catando diferentes lenguas con la concha. Me llenaba de ternura escucharla festejar, cada vez que acertaba.
    
    Pero de repente en ...
    ... el cuarto se sintió un silencio sepulcral. De esos que aparecen cuando todo alrededor pierde importancia, o se frena absolutamente todo de golpe. Cómo los que anticipan la aparición repentina de un asesino enmascarado en las películas más pedorras de terror.
    
    Pero este silenció que rondaba a nuestro alrededor, no lo había provocado el miedo, sino la perversión. Era como estar escuchando al morbo hablarnos, paradójicamente, en silencio, directamente a nuestra mente. Y a la excitación del incesto, subir como una espuma negra, hasta cubrirnos el cerebro entero.
    
    “Un millón de dólares. Un millón de dólares, si me dejan desvirgar a mi hija.”, decía el nuevo mensaje.
    
    Al mostrárselo a mi prima, se quedó petrificada. El pijama ahora lo tenía empapado por sus propios jugos vaginales. Pero la situación le había paralizado hasta las manos. No parecía encontrar fuerza ni siquiera para seguir masajeándose la concha. Bien a tono con el silencio escalofriante que nos acompañaba.
    
    Luego, recibió ella misma otro mensaje. Pero esta vez pudo moverse. Aunque sea un poco, ya no se sintió solamente una estatua de cemento, arrodillada con la conchita mojada, entre las piernas de una pendeja.
    
    “Dos millones. Un millón de dólares para cada uno”, insistió el viejo.
    
    Justo en el momento en donde mi prima lograba levantar una de sus cejas.
    
    Continuará...
    
    Quedan los últimos dos capítulos y el epílogo, que los publicaré en los próximos días. Muchas gracias, de antemano, a todos los que ...
«12...891011»