1. Mi novia Luci, de santa a puta (III)


    Fecha: 06/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: KeyargaSama, Fuente: CuentoRelatos

    ... lleva para la casa.
    
    —¿Estás imbécil o qué te pasa? Si Ramón no encuentra a Melisa aquí, nuestra casa será el primer lugar en el que la va a buscar. No quiero que ni tú, ni tu amigo, se vayan a meter en problemas por defenderla. Tampoco la podemos llevar a su casa porque el marido la va a madrear ahí. Necesito que te la lleves a casa de sus papas.
    
    —¿Yo? No mames. Que se la lleve el Leo.
    
    —A ver, Ismael, piensa. ¿Tú qué crees que va a pasar si Ramón encuentra a Melisa con un wey al que ni siquiera conoce? En cambio, si la llega a encontrar contigo, pues fácilmente le puedes inventar que te la llevaste porque uno de sus papás se puso mal.
    
    —La neta Melisa ni siquiera me cae tan bien. Además, sus pinches papás viven en otro pueblo. Yo digo que no nos metamos y que arregle sus problemas como pueda.
    
    —Melisa será lo que tú quieras, pero conmigo siempre se ha portado bien. Además, no seas tonto, no lo hagas por ella, hazlo por ti. Así me darás tiempo de cumplirte tu fantasía. Aprovecha que ya estoy peda y caliente.
    
    —¿Mi fantasía? —Abrí los ojos de par en par—. ¿Hablas enserio? ¿Lo vas a hacer? ¿Aquí y ahora? ¿Pero con quién?
    
    —No sería justo que Leonardo se quedara caliente por culpa del marido de Melisa.
    
    La verga se me puso como piedra.
    
    —Tienes razón. No sería justo. Mientras yo voy a botar a Melisa con sus padres, ayúdalo en lo que puedas, como buena amiga.
    
    ¿Cómo no lo había visto? ¡Leonardo era el candidato perfecto! No era del pueblo, de modo que no nos ...
    ... iba a meter en chismes. Tampoco era un completo desconocido, así que no se portaría como un imbécil con mi Luciana. Era alto, barbado y fornido, tal como Ernesto, así que sin duda era del agrado de mi esposa. Además, Melisa ya lo había calentado, por lo tanto, Luci tenía las de ganar si intentaba seducirlo.
    
    —Ismael, voy a hacer esto, pero no quiero que tengas problemas con tu amigo —me dijo Luciana, seria—, así que creo que lo mejor es que él no sepa que tú estás de acuerdo. Por lo tanto, si quieres que esto pase, necesito que te quedes haciéndote pendejo por ahí. Te prometo que te mantendré informado y que tomaré muchas fotos.
    
    Tomé a Luciana de la cintura y la besé. Me emocionaba saber que otro hombre se la cogería esa noche. Me pregunté si en realidad era tan urgente que llevara a Melisa con sus padres, o si mi esposa se estaba aprovechando de la situación para poder coger a gusto. Muy en el fondo, deseaba que fuera la segunda, pues eso terminaba de confirmar que mi Luciana había pasado de ser una novia santa a una esposa puta.
    
    Melisa y Leonardo estaban sentados en un sofá de la sala de mis padres, en completo silencio. Ambos lucían decepcionados. «Ni te imaginas lo que te espera, wey», pensé mientras observaba a mi amigo.
    
    —¿No se suponía que tu esposo andaba embarcado? —Le espeté a Melisa con desprecio—. ¿Por qué vino el hijo de la verga a dar guerra a la fiesta de mis papás?
    
    —No tengo ni puta idea —dijo Melisa con tristeza—. A mí me dijo que volvería hasta ...
«12...567...15»