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Mi novia Luci, de santa a puta (III)
Fecha: 06/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: KeyargaSama, Fuente: CuentoRelatos
... hoy que les llegó ese rumor, haya aparecido tu marido de la nada para hacértela de pedos. Porque como bien dices, o nunca subió a plataformas, o te tendió una trampa. —¿Y eso qué importa ya? Como hayan sido las cosas, ya me chingaron. —Pues yo ya te acompañé y me aseguré de que estuvieras bien. Ya no tengo vela en este entierro. Tengo que regresar con mi esposa. —¿Estás celoso de que la Luci se haya quedado a solas con tu amigo? —Melisa esbozó una sonrisa maligna—. No te culpo. Está bien guapo el wey. —Y luego preguntas por qué te trato como te trato. —No te enojes conmigo, si solo fue un chascarrillo inocente. Todos sabemos que tu mujer es una santa. Santa Luciana. Uno puede hasta prenderle una vela y rezarle. Qué mujer tan maldita. No podía sacarse de la cabeza lo que había pasado en el baile y usaba el sarcasmo para burlarse de mí. Pero lejos de molestarme, aquello me emocionó, pues me excitaba el hecho de que Melisa supiera las puterias de Luci. —Hagamos una cosa —continuó Melisa—. Espérame un par de minutos en lo que paso al baño y me pongo cómoda. Luego vete si quieres. Melisa se bebió su whisky de un trago, se levantó y se fue. No pude evitar mirarla contonear las nalgas como puta. Siento que ya ni siquiera lo hacía apropósito. Tenía la puteria tan arraigada, que le salía de forma natural. Aproveché el momento para sacar mi teléfono y llamar a Luciana. Ella tardó algunos segundos en responder. —Amor, qué bueno que me marcas, ya estaba muy ...
... preocupada —Mi esposa susurraba, de modo que inferí que se había alejado de Leo para hablar conmigo—. ¿Ya llegaron con los papás de Melisa? —Llegamos a su casa, pero sus padres no están. Melisa dice que su papá se enfermó de covid y que su mamá está cuidándolo en el hospital. —Es cierto, algo me había comentado ella al respecto. No sé cómo pude olvidarlo. Lo bueno es que ya está bien lejos de su marido. El wey se fue bien emputado de la fiesta de tus papás. Hasta se puso a rayar el machete en la calzada. —No hablemos más de ese pendejo. Mejor platícame qué estás haciendo. ¿Para qué querías que te marcara con tanta urgencia? —¿Pensaste que ya estaba echando el primer palo con el Leo, verdad? —Luciana soltó una risotada—. Lo siento, pero no. Lamento decepcionarte. Tu amigo como que tiene pena conmigo. Creo que no quiere traicionarte. Pero ya cederá. Me puse algo más ligero que el vestido que me llevé a la fiesta. El wey no deja de mirarme las piernas y el escote. Yo creo que con un par de tragos más, se animará a intentar algo. Te pedí que me llamaras para decirte que busques algún lugarcito y te pongas cómodo, porque en un rato te voy a mandar unas fotos interesantes y querrás darte cariño. Te iba a decir que te fueras al motel del pueblo de Melisa, pero en vista de que no están sus papás, quédate un rato allí, con ella, así sirve que le haces compañía. Yo te aviso cuando te vaya a mandar las fotos para que le pidas prestado el baño. —Vale, me parece bien, pero no ...