1. El regalo: Un antes y un después (Vigésima octava parte)


    Fecha: 10/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    —Mi amor… ¡Perdóname! Discúlpame por todo el dolor que te he causado. —Le dije a mi esposo aún ebria, por supuesto que sí, pero embriagada de un reconocido y profundo amor por él.
    
    —Silvia, mi amor… Lo sé todo y aquí el único que debe pedir excusas soy yo. Me he portado como un hijueputa imbécil contigo. —Y se arrodilló en medio de un doloroso llanto ante mí, sujetándose con mucha fuerza a mis piernas, –tan necesitado de mi amor y comprensión– recostando posteriormente su cabeza de medio lado sobre mi vientre, implorándome perdón.
    
    Martha permanecía estática en la entrada bajo el marco metálico de la puerta, recostada contra el larguero del pestillo, también gimoteando y con un brazo cruzado apoyando con la palma, el codo del otro y este último en vertical ascensión, ocultando en parte con su mano la palidez de su rostro, impactada por la demostración de amor y humildad de mi esposo.
    
    —¡Mi vida!... —Le dije a Rodrigo acariciando sus cabellos y una parte de su rostro–. Los dos nos hemos fallado, pero mi amor por ti sigue intacto y al verte aquí de nuevo junto a mí, me demuestras una vez más que el tuyo sigue como antes. ¡Me amas! ¡Nos amamos! — Y mi esposo seguía allí postrado y avergonzado, expresando su sentimiento hacia mí, en una demostración no verbal de amor y entrega, con pequeños besos continuados a la parte superior de mi muslo izquierdo, cerca de la ingle y por sobre la delicada tela, que para nada aislaba la calidez de su respiración.
    
    —Rodrigo… Ven ...
    ... mi vida. ¡Mírame! Hoy a solas, recordé que sin pedirte aún perdón por haberte fallado años atrás y a pesar de que te cambié por una estúpida ilusión, comprendí porque después de todo, con tan solo una llamada, tú regresaste a mi vida… ¡Me amas demasiado! Porque estando lejos y por supuesto herido por mi traición, volviste junto a mi cuando abandonada y sola, de manera egoísta al sentirme defraudada conmigo misma, yo te lo pedí y nunca preguntaste por qué lo hice ni mis razones, mucho menos me exigiste nada a cambio, tan solo que te diera la oportunidad de amarme.
    
    —Mi amor… ¡Te ganaste a pulso este corazón! —Y diciendo esto, me fui arrodillando también, para tomar su mano derecha y colocarla sobre mi seno izquierdo, desnudo y tibio, palpitando por dentro, henchido de amor y juntamos no solo nuestros rostros en un beso que de nuevo sellaba nuestro pacto sino que al confundir sus lágrimas con las mías, –no las tristes anteriores que ya había gastado y qué por el contario todas eran nuevas y felices– brindamos con ellas por nuestro reencuentro como amigos y amantes, dichosa yo de que brotaran de mis ojos, como ríos hacia nuestros propios mares.
    
    —¡Te amo, te amaré por siempre! —Me respondió mi esposo tomando mi cara entre sus manos y me ayudó a colocar en pie y fue en ese instante cuando Martha se acercó y nos abrazó a los dos, sonriendo con algo de timidez y pidiéndome ella, también un perdón.
    
    ¿Y por qué ella? ¿No debería ser yo acaso, por intentar meterme con su ...
«1234...12»