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El regalo: Un antes y un después (Vigésima octava parte)
Fecha: 10/11/2021, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... razón de nuestra aburrida vida sexual. —Te entiendo Martha, pero la verdad y con todo respeto, actuaste con tu esposo muy mal–. Le respondí con sinceridad. —Lo sé preciosa, lo sé. Las ideas surgieron en mi cabeza una tarde, como era usual, mi esposo de viaje, yo tantas horas al día solamente encargada del hogar y del cuidado de mis niños, me llevaron a imaginar la posibilidad de hacer renacer en mi esposo la flama de la pasión, con más fantasías que con certezas. Necesitaba cambiar, Silvia. ¡Y lo hice! En la cama fui más fogosa y muy sexy me mostraba ante él, ya fuera noche o en la mañana antes de que se marchara a su oficina. Maquillaje diferente, peinados juveniles y con ropa nueva traté de seducirlo… ¡Reconquistarlo! Y a pesar del esfuerzo y mis ganas de que me tomara en sus brazos al regreso a casa, nada en él parecía cambiar. —Y Rodrigo acercándose a nosotras, nos ofreció un vaso a cada una. Ambos cristalinos pero el mío sin alcohol. Se sentó en el brazo del sofá, pero no a mi lado, sino detrás de ella. ¿Por qué? ¡Eso me confundió! —En Hugo no sucedía ese cambio, no parecía ser necesario o primordial para él. Supongo que para mi esposo, sus prioridades eran otras y que con lo poco que me hacía uno o dos días cada quince al mes, «si estaba de humor», lo encontraba suficiente y era tan normal su manera tradicional de hacerme el amor, que nunca me preguntó si yo quedaba realmente satisfecha con su desempeño. —Ella bebió un sorbo de vodka y mirando a mi esposo le ...
... agradeció. Mi esposo por su parte se tomaba una cerveza y yo noté como al levantar el envase, su pulso vacilaba. —Pero a mí me faltaba, Silvia. Y eso me hacía sentir mal con él, pues siendo un hombre maravilloso y buen padre, en nuestra intimidad era un tedioso amante. Yo al creer que ya todo seguiría igual por el resto de nuestros días, hice las cosas mal, de forma precipitada decidí buscarme un amante, era algo muy fácil para mí hallar alguno interesado en el gimnasio y lo hice primero con uno. Pero aunque arrepentida de obtenerlo y haberlo disfrutado en esos otros brazos, con un cuerpo nuevo y musculado, yo me sentí una mujer plena y satisfecha con la nueva sexualidad por mi descubierta, pletórica de orgasmos largos, seguidos de caricias y atenciones, en el fondo de mi corazón sabía que no era esa la meta ni lo que en verdad yo pretendía. Me faltaba el amor Silvia, el que Hugo había refundido. —Su confesión tan real y dolorosa a la vez, me conmovió y visualicé en un instante a mi jefe comportándose con su mujer como usualmente hacía con nosotras en la oficina. ¡Frio y distante! —Tampoco me sentí plena. Necesitaba hallar la manera de que Hugo aprendiera a tener sexo conmigo. A tratarme como a una puta en la cama y hacerme o deshacerme, lo que se le antojara realizar conmigo. Si hablé con él en las noches, estoy segura de que más me escucharon las paredes de nuestra habitación. Su tradicional forma de hacer el amor no estaba mal pero yo quería sexo, emputecerme para él. ...