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El Kelvin y sus desventuras
Fecha: 21/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos
... pareja, eran extranjeros, pero llevaban años veraneando en la zona. Me resultaba aburrida la conversación ya que apenas entendían nuestro idioma. El hombre debía tener sus cincuenta largos años, ella en apariencia cuarenta y muchos, incluso Kelvin me confirmó que tenía 48. Era delgada, pintarrajeada, teñida de rubio, con gafas, sus pechos eran centrifugados, de piernas algo esqueléticas y aparentaba un culo pequeño bajo su vestido hortera con estampados veraniegos. Pasó la noche, el marido bebía como un cosaco, estaba ebrio. Kelvin se ofreció a acompañarlos con mi coche. Acepte, con la condición de que no me vomitara dentro y poder ir de una puta vez a dormir. Maldecía por haber ido con el puto coche. Nada más entrar quedo dormido en la trasera junto a su mujer. No tardó en despertarse y viniéndole pequeños hipos y arcadas. — Párate al lado del malecón en ese lado apartado — me dijo Kelvin. Salió el hombre, yo le ayudé a incorporarse, se arqueó y vomitó. Volvió a incorporarse tambaleándose al coche. Kelvin y la mujer hablaban, ella tenía risa conejera. — Mira, salimos un segundo nosotros mientras él se recupera y de paso ya mato dos pájaros de un tiro — dijo Kelvin. — No entiendo — dije. — Pues que aprovecho que el tío no te vuelva a vomitar y yo al mismo tiempo voy a calzarme la mujer, me la trajino en la arena mientras tú cubres que no venga ni se despierte — dijo Kelvin en tono mandón. Ellos bajaron tras el malecón, el hombre había quedado dormido otra ...
... vez. Pasado un cuarto de hora encendí un cigarrillo y paseé. Oí ronroneos y gemidos junto con esos golpes sonoros prolongados del plof, plof, plof. Se la estaba tirando en misionero, ella con el vestido subido, él con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los tobillos de ella con embestidas potentes. Podía ver como en cada mete sus nalgas se contraían y tensaban, la clavaba hasta el fondo y después en el saca, la desenterraba toda y volvía a empujar con fuerza. Pude volver a ver esa polla grande y los testículos de Kelvin, eran encomiables ambos. Las tacadas se volvieron más continuas y rápidas. El ruido de chapoteos delataba el clímax. Kelvin empezó a embestir como un toro bravo, mientras ella estertoreaba jadeos y empezaba a emitir pedos vaginales. Era evidente que eran los últimos adentros afuera, la lechada no tardaría en realizarse. Kelvin empezó una serie de jadeos guturales al mismo tiempo que gritaba “Toma, toma, toma; por puta, por viciosa, por...” y en un bufido potente dejo toda la simiente en el coño. Ella emitió un suspiro largo quedando tendida, las manos que había arañado la espalda y las negras nalgas de Kelvin quedaron inertes. Kelvin, sin más preámbulos se levantó, ella intento darle besos, pero él lo único que hizo fue limpiarse la polla aún goteante en el hortera vestido de ella. También cogió las bragas de ella que estaban al lado de ellos en la arena y se las metió en el bolsillo. Ella estuvo un rato tendida abierta de piernas con el vestido ...