-
VISITA INESPERADA
Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: ababol61, Fuente: RelatosEróticos
... catorce años y yo tengo ya sesenta. No soy un pervertido, por favor… --Pues justo estaba entrando en tu calle cuando una señora me ha parado y me ha hecho notar que llevaba sangre en el pantalón. Me ha venido la regla y no me he enterado. De hecho, se me ha adelantado varios días y por eso no iba preparada. Por eso te he llamado, para poder arreglarme un poco antes de ir a casa, pero no sé cómo me voy a apañar con todo sucio… De nuevo rompe a llorar y vuelvo a abrazarla. Un agradable perfume emana de ese cuerpo juvenil y me embriaga los sentidos. --¿Sabes, Aurora, que tengo lavadora en casa…?, le pregunto en tono jocoso. –Es una máquina que sirve para quitar las manchas de la ropa sucia. Sin duda es un invento del demonio, pero creo que nos puede salvar del drama en que estamos envueltos. Una carcajada sale de los labios de mi sobrina y se me abalanza para besar mi mejilla. --Gracias, tío. Qué bueno eres… --Vamos, recojamos tus cosas y pongo todo a lavar. Dame también esa toalla, que veo que se ha manchado un poco. --Pero no tengo nada que ponerme, tío. --Pues yo no tengo bragas para dejarte, ja, ja, ja… Espera, que esto lo soluciono en un momento. Voy a mi habitación y del armario cojo un calzoncillo sin estrenar y un pijama de verano para que se vista mientras se lava la ropa. Se lo doy en la mano y antes de darme cuenta se ha quitado la toalla y se muestra ante mí en todo su esplendor. De nuevo contemplo una fina mata de vello rubio en su pubis ...
... mientras lucha con mi bóxer para colocarlo sobre su cuerpo. --Oye, pues ya que vas a lavar, ¿te importa echar toda mi ropa a esa máquina infernal…?, dice, riendo. Mientras habla, sin cortarse ni un pelo, se desprende de una camiseta blanca con una inscripción feminista y se quita el sujetador despreocupadamente, mostrándome unos pechos pequeños, firmes, de pezones y areola oscura. --Qué gusto me da quitarme esto… A mamá no le gusta que vaya sin sostén, pero cada día me encuentro más incómoda con él. Además, para lo que tengo… ¿verdad, tío? Todo esto lo dice mientras se masajea despreocupada, ajena a mi presencia. --Tápate, niña, que uno no es de piedra…, bromeo. Se pone el pijama y vamos a recoger la ropa sucia para ponerla en la lavadora. Aprovecho y pondré la mía también. --Tío, ¿puedo ver la tele mientras se lava la ropa?, inquiere Aurora. --Pues claro, pero antes llama a tu madre y dile que estás aquí y que te quedas a comer conmigo, porque habrá que esperar a que se seque tu ropa. --¿En serio me invitas a comer? ¡¡¡Bieeeeen…!!! Su gracioso grito me hace reír y me vuelvo a la cocina a ampliar el menú. --Iba a preparar arroz negro con calamares y unas costillas de cerdo asadas, ¿te parece bien? --Claro que sí, tío, lo que quieras. Seguro que está muy bueno. Mamá dice que eres todo un chef, ja, ja, ja… Vuelvo a mi tarea y oigo la televisión al fondo del salón. No pasan muchos minutos y Aurora se presenta en la cocina apoyada en el quicio ...