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VISITA INESPERADA
Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: ababol61, Fuente: RelatosEróticos
... estás para romper corazones. --Pues lo cierto es que no, contesto. --Llevo retirado del mundo exterior demasiado tiempo como para ponerme a pensar en una nueva relación. Cuando murió tu tía, los amigos hicieron un enorme esfuerzo para sacarme del agujero en que se metió mi cabeza, y se lo agradecí, pero mi mujer era irreemplazable y al final desistieron. La verdad es que no he echado de menos la vida social. Ni el sexo tampoco…, le digo guiñando un ojo. Se ruboriza y me lanzo a comprometerla preguntando por sus novios y sus relaciones. Me imagino que con catorce años es aún un poco inocente, pero creo que me voy a divertir con su ingenuidad. --No tengo novio, tío. Los chicos de mi curso son muy niños todavía y no me interesan nada, y a los mayores del instituto no les intereso yo. Si te preguntas si soy virgen, sí, lo soy. De hecho, no he tenido escarceos sexuales con ningún chico. Algún beso y algún magreo, pero nada más. Hemos recibido educación sexual en el cole y sé cómo funcionan los órganos genitales, pero pura teoría, dice bajando los ojos a la mesa. Ya hemos terminado de comer y yo tengo un café delante cuando suelta la bomba… --Tío, ¿te puedo pedir un favor? --Claro, lo que quieras. --No pienses mal de mí. No soy una guarrilla ni nada de eso. --Claro, claro, ¿qué quieres?, digo, intrigado. --¿Me enseñarías el pene?, dice con voz apenas audible. ¿Qué me ha pedido? ¿Qué le enseñe el pene? El café se me atraganta y lo tiro en el mantel ...
... mientras toso desesperado. --¿QUÉ HAS DICHO…? ¿Qué te enseñe quéééé…? --No tío, no pienses mal, te explico. He visto penes en educación sexual y también a algún chico del colegio, pero no me “emocionan”, por decir algo, son pequeños. También he visto algo de porno y me parecen irreales. Me gustaría ver uno de verdad, el de una persona normal y corriente, y ya que estamos hablando de estas cosas, pues pensé que no te importaría… --Aurora, que tienes catorce años… Tú sabes el follón en el que me puedes meter… --No, no, tío, que no quiero hacer nada, solo verlo en vivo. Lo siento por haberte importunado así, dijo bajando el rostro en el que unas lágrimas aparecían en sus mejillas coloradas como un tomate. –Mejor será que me vaya… --Tendrás que esperar a que se seque tu ropa, Aurora. A no ser que quieras llevarte mis calzoncillos y mi pijama, ja, ja, ja… Nuevamente se echó a reír y me dio un manotazo que me hizo tirar el poco café que quedaba en la taza, manchándome yo en esta ocasión. --¿Ves? Ahora me tendré que poner yo tus braguitas. El comentario le provocó otra carcajada y entonces me tomó de la mano y mirándome a los ojos habló: --Te lo pido de verdad. Solo verlo. No lo sabrá nadie. Un secreto entre los dos. La petición era sincera, pero mi moral me estaba reconcomiendo por dentro. Por Dios, que son catorce años. Que si esto se sabe acabo en la cárcel. Que no he mirado a otra mujer en diez años y esta muñeca me está poniendo en un brete. --Por ...