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VISITA INESPERADA
Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: ababol61, Fuente: RelatosEróticos
... que era lo que quería y me recibió desnuda en la ducha. --¿Puedes ayudarme a lavar el pelo, por favor? No puedo quitar los pegotes de semen de tu corrida, ja, ja, ja… No sabía si lo decía en serio o en broma, pero su risa me encantaba y estaba dispuesto a hacer lo que me pidiera. Me había puesto una camiseta limpia y el pantalón para salir a la terraza y me acerqué a ayudarla. Tomé la manguera de la ducha y mojé todo su cabello dejando que el agua escurriera por su cuerpo desnudo y esparciendo champú para lavar el rubio pelo de Aurora. Desde que falleció mi esposa no había tocado a una mujer, y el contacto con el suave pelo de mi sobrina me hizo recordarla y una lágrima saltó de mis ojos. Aurora la vio y preguntó: --¿Pasa algo, tío? No estés triste. No hemos hecho nada malo. Lo he pedido yo. No has forzado nada. --No, cariño. Es que me he acordado de tu tía y ha sido solo eso. --No tienes que atormentarte por lo que hemos hecho. No lo sabrá nunca nadie. Va a ser mi mayor secreto. Y el más bonito. Eres la mejor persona que he conocido en mi vida. Por las cosas que veo y escucho, cualquiera se hubiera aprovechado de la situación, y tú ni me has puesto un dedo encima. Te quiero, tío. Las últimas palabras las pronunció entre sollozos, con gruesos lagrimones mezclándose con el agua de la ducha sobre su cara pecosa. Terminé de aclarar su cabello y se alzó dentro de la ducha mostrando su desnudo cuerpo ...
... empapado. Le acerqué la toalla y la cubrí con ella, abrazándola fuertemente al tiempo que la frotaba para secarle la espalda. Me separé y la dejé sola en el baño. Al minuto salió totalmente desnuda con la ropa en la mano. Yo estaba en el sofá y se plantó delante de mí. --Tío, ¿estoy buena? --Aurora, tienes catorce años, eres una niña. Tienes que crecer y desarrollarte todavía. Pero sí, estás buena. Y lo vas a estar muchísimo más. Vas a ser un auténtico bombón. --¿No lo dices por quedar bien? --Es la verdad, cariño. Vas a romper los corazones que quieras. --Pues muy mal, porque yo ahora solo quiero romper un corazón. --Pues no me cabe duda de que lo conseguirás. Afortunado será el hombre que te consiga. Y te lo deseo con toda mi alma. --Gracias, tío, te quiero. --Y yo, preciosa. Terminó de secarse el cabello y comenzó a vestirse. El tanga le tapaba lo justito para ocultar el rubio vello de su pubis. Dejó el sujetador metido en el bolso y ahora los pezones se marcaban en la camiseta. Pantalón y deportivas completaron el atuendo de adolescente que parecía no haber roto un plato en su vida. La acompañé a la puerta y al despedirnos me dio un último abrazo, dos besos en las mejillas y un piquito que me pilló de sorpresa. --Gracias otra vez. Eres el mejor. Se dirigió al ascensor y antes de llegar giró la cara y dijo, guiñando un ojo: --En cuanto se me pase la regla te hago otra visita…