1. La invitada


    Fecha: 25/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Habían sido ellas quienes organizaron aquel puente festivo. En un intento de no perder el contacto, los tres matrimonios nos reuníamos una vez al año en una gran casa rural. Ellas eran amigas desde la infancia, pero ahora Esther y Ángel vivían en Guadalajara, pues él estaba destinado en un pueblo dirección a Teruel. Pilar y su esposo vivían en Tarancón. El padre de Jaime tenía allí un saladero y secadero de jamones, mientras que Pilar, maestra de profesión, estaba en excedencia para poder cuidar de las niñas. Nosotros eramos, pues, los únicos que seguíamos viviendo en el barrio Salamanca.
    
    En esa ocasión visitaríamos Beteta, una pequeña localidad de la serranía conquense, o eso creía yo. Como ese viernes era festivo, habíamos quedado temprano. Viajamos en fila, un coche tras otro. Al cruzar el amplio valle subimos en zig zag por la fuerte pendiente que daba al pueblo. Beteta es un pueblo de montaña con casas de piedra, de paredes blancas y madera de pino en balcones, ventanas y los voladizos de los tejados. Sin embargo, cruzamos el pueblo sin detenernos y salimos por la otra punta.
    
    A menos de un kilómetro de Beteta estaba la aldea de Roncal. Solamente vi un bar, la iglesia y unas ocho o diez casas, que también pasamos de largo.
    
    A las afueras de la aldea de Roncal, varios edificios de piedra conformaban el complejo turístico donde al parecer íbamos a alojarnos. El primer edificio, además de ser restaurante hacía las veces de recepción. Tras él había otros dos ...
    ... edificios de mayor tamaño que albergaban los apartamentos propiamente dichos.
    
    Todo el complejo estaba salpicado de nogueras. El lugar se emplazaba en un pequeño valle, encajado entre cerros. El olor de los bancales de trigo recién cosechado se solapaba con el de la pinaza del lindero. La naturaleza te impregnaba nada más salir del coche. Aquel lugar de retiro disponía de barbacoa, de mesas a la sombra e incluso de una piscina de tamaño aceptable.
    
    Aparte de los tres matrimonios de siempre, esa vez las chicas habían invitado a alguien más. Aquella sería la primera vez, pues tradicionalmente sólo nos reuníamos las tres parejas de siempre. La idea había partido de Pilar y, de hecho, sólo ella conocía la identidad de nuestra invitada.
    
    Se trataba de un inocente juego, aunque había acabado generando mucha intriga. Cuando Pilar se lo propuso a Esther y a Verónica, sólo les dijo que se trataba de una mujer y que curiosamente tenía cuarenta y cuatro años, los mismos que ella.
    
    Himar González estaba sentada a la sombra en la terraza del bar cuando llegamos. La popular presentadora de televisión llevaba puesta una de sus habituales blusas ajustadas. Aunque el escote no fuera demasiado bajo, la ceñida prenda color malva ponía en valor los implantes de sus pechos. En la parte de abajo Himar se había puesto una de esas faldas entalladas que obligan a las fulanas a menear el culo para poder caminar.
    
    El rostro cetrino de la periodista esbozaba esa característica sonrisa de ...
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