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La invitada
Fecha: 25/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... de extrovertida y escandalosa de como solía serlo en televisión. Aunque bien podía ser que la presentadora se sintiera incómoda entre tantos extraños y que, solamente establecida la necesaria confianza, Himar diera rienda suelta a su afán protagonista. Aunque había alcanzado la madurez, la voluptuosa presentadora seguía siendo una mujer muy coqueta. Había pasado por un embarazo, pero conservaba una figura increíblemente grácil y estilizada. Era lógico, dada su profesión. Frente a las cámaras debía cuidar la linea tanto como los comentarios. Tendría que esforzarse mucho para mantener aquel tipazo, lo que equivale a poca comida, mucho ejercicio y una operación de cirugía estética de vez en cuando. Himar no era tan alta como aparentaba en televisión, claro que en el plató solía calzar unos tacones de vértigo. Aunque no estaba delgada, su cuerpo se veía bien firme, en especial su trasero. El conjunto de falda blanca y blusa malva dejaba a la vista tanto la delicadeza de sus hombros y la longitud de sus piernas. La entallada falda, en cuyo lateral se abría una peligrosa abertura, ensalzaba su fabuloso trasero y le llegaba justo hasta las rodillas. Su estilista había seleccionado con acierto hasta la última prenda de su armario, el efecto que aquel atuendo formal y ceñido daba a una mujer de su edad era sublime. Pero ya vale de hablar de ella. Mi nombre es Alberto y no hace mucho que cumplí los cuarenta. Vivo en el sur de España y estoy felizmente casado. Mido un metro ...
... setenta y cinco y hago bastante ejercicio. Intento mantener el equilibrio entre agilidad, fuerza y velocidad, de modo que nunca hago pesas, ya que el exceso de músculos te atrofia y merma tu resistencia. Es mi afición a los deportes al aire libre, a la montaña y la naturaleza, la que mantiene mi tez morena durante todo el año. En cuanto a mi formación académica, obtuve dos grados universitarios y hablo tres idiomas, gracias a lo cual tengo un trabajo estable y bien remunerado. Me gusta vestir con estilo, no soy de esos que se ponen lo primero que pillan. También me gusta oler bien, a Sports-Man o Boss Bottle. En cuanto al sexo, si bien ahora no soy tan insaciable como veinte años atrás, todavía sigo follando a mi juguetona esposa un par de veces por semana, lo cual no está nada mal después de tanto tiempo juntos. En cuanto a lo que tengo entre las piernas, solamente diré que es un poco más de lo que la mayoría de mujeres son capaces de meterse en la boca. Estar bien dotado me supuso un hándicap para algunas cosas. El insidioso deseo de sodomizar a las mujeres con quienes me enrollaba, acabó resultándome tan inquietante como problemático. Hubo incluso una época en la que me pregunté si no existiría en mi subconsciente cierta tendencia homosexual. Al final, llegué a la conclusión de que, simplemente, me gustaba llevar la iniciativa y el control en la cama. Para mí, metérsela por el culo a una chica trascendía lo meramente sexual. Era un apasionante juego de seducción, ...