-
El sobrino de mi esposo
Fecha: 26/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
... se baña tranquila.” No me desagradó su idea, pero me pareció mal tener que esperarme fuera de esa gruta, además me había advertido que en una hora comenzaba a crecer. Entonces le digo: “Vamos a hacer una cosa, yo me meto en el agua y posteriormente entras y te metes, te parece?” Le gustó la idea así que me metí en ropa interior y después apareció Gino en calzoncillos, cuando después de un buen rato disfrutando esa templada agua, me dice que estaba empezando a crecer el mar. Si bien había tenido reparos en que me viese en ropa interior, salí igual, donde al tener mojada mis prendas interiores, transparentaba mis pechos remarcando mi sexo, algo que Gino observó inmediatamente, más intensamente que la primera vez. De cualquier manera quería secarme algo al sol, así que me tiré sobre la cálida arena, imitándome el joven colocándose a mi lado. Hablamos algo, le pregunté si tenía novia o le gustaba alguna chica del pueblo, pero me respondía que por el momento no tenía a nadie. Cuando nos levantamos para vestirnos noté un buen bulto que ocultaba en sus calzoncillos. Me sonreí para adentro, sintiéndome halagada que aun atraía a los hombres y más a este joven. La siguiente vez de ir a ese lugar me puse mi bikini más sintética que tenía, a lo que mi amiguito no despegaba los ojos de mi figura, que si bien mi esposo me celaba por los short, de alguna manera me desquitaba mostrándome ante este joven. Si bien no era mi objetivo conquistarlo, en el fondo me atraía ...
... llegar a alterarlo, cosa que no fue muy difícil, hasta llegué a tener algunas fantasías aunque sabía que no pasaría de ahí. Pero todo se fue incrementando levemente, si bien manteníamos nuestras reservas, siempre había algo que nos iba motivando, lo dejaba ponerme crema en la espalda y piernas, mientras nos bañábamos nos tocábamos o empujarnos sin llegar a mayores. Pero una noche en una cena donde había algunos invitados por mi esposo, Gino estaba sentado a mi lado a la vez de traducirme algunas cosas que me preguntaban, hablaba con él. Cuando en un momento de la charla, sentí su mano en mi rodilla, algo sorprendida, y con una sonrisa algo capciosa lo miré, como diciéndole, que haces? Me miró sonriente, sin quitar la mano de mi pierna, debo aclarar que me gustaba esa leve caricia, por supuesto que no quería provocar un incidente. Continúe comiendo mientras su mano comenzó a subir por mi pierna, provocándome un cosquilleo muy provocativo. Esperaba aplacar esta calentura, que me estimuló bastante, con mi marido, pero iba a reunirse con sus amigos, eso me sublevó al punto que estuve a punto de buscar a Gino a su habitación, pero a pesar de eso, me contuve. Por la mañana siguiente Gino me comenta que algo más alejado, había otra gruta, que tenía unas aguas que eran como termales, que había ido un par de veces y le había encantado, si quería ir a conocerlo. Le pregunté si había algún colectivo que nos llevase, respondiéndome que no, solo en auto o bicicleta como lo ...