-
El viejo conserje (Capítulo II)
Fecha: 26/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... corrí a abrazarlo -. - Esa fue la primera vez que fui consciente de tus preciosos senos bien desarrollados, y es que no era para menos. Llevabas puesta una blusa semitransparente y pude ver tus pezones erectos luchando contra la tela. Esa imagen me persiguió desde entonces y todas las noches soñaba que venías a mí y te convertía en mi mujer. - Pues tu sueño se hizo realidad – le dije con humor -. - Pero casi no lo consigo. Cuando me hablaste de tu novio, quería gritarte que lo dejaras, pero ¿qué derecho tenía de pedirte algo así, si no soy más que un anciano horrendo? - Mi dulce Filomeno – le dije sosteniendo su mano entre las mías – siento mucho haberte ocasionado ese dolor, pero la vida me hizo pagarlo cuando supe que él sólo quería llevarme a la cama. - Yo no soy tan diferente a ese muchacho… También te quería en mi cama y si no fuera por tu decepción, no estarías aquí conmigo, sino con él. - No es verdad – respondí acercando nuestros rostros – tú no me buscaste, yo vine a ti porque así lo deseaba. Fui yo quien te ofreció mi cuerpo y no lo hice por decepción, sino porque mi madre me dijo que mi primera vez debía dársela a un hombre a quien admirara – él quiso refutar, pero continué – también soñé con nosotros haciendo el amor. Quise negar mis deseos, pero nunca pude alejar de mi mente esas imágenes. Ayer ni siquiera pensé en buscarte, pero algo me hizo venir aquí. Ahora sé que fue el destino el que nos juntó y ya no quiero escapar de él. - Mi amada ...
... Mariana – dijo pegando más nuestros cuerpos – no sé tú, pero yo siento que te amaré toda mi vida. Sus palabras amorosas me incomodaban y como no supe qué responder, lo besé en respuesta y enseguida el deseo nos envolvió nuevamente y nos unimos en cuerpo por el resto de la noche. Todo el fin de semana nos la pasamos amándonos con desenfreno. Nunca estuvimos vestidos y la cama y su pequeño sofá fueron lo único que usamos durante ese tiempo. Antes de que el domingo terminara, le pedí que desvirgara también mi ano. Me costó mucho convencerlo, pero quería que él fuera el primero en todo. Sólo lo hicimos una vez porque casi lo destrozó. Empujó hasta que lo hizo sangrar y lo embistió por unos dos minutos, pero el ardor fue peor que el dolor vaginal y perdí el conocimiento cuando se introdujo por completo en ese diminuto orificio. Afortunadamente el daño no fue tan terrible como creí que sería y con un poco de tiempo se me quitó. Por la madrugada me tomó dos veces en distintas posiciones y la que me encantó por las olas de placer que me hizo sentir, fue la de perrito – también fue en la que más duramos -. Cansada pero muy feliz, dormí el resto de la madrugada. El lunes a las diez de la mañana supe que tenía que regresar a mi aburrida vida, en la que debía fingir que nada había pasado en este pequeño cuarto del conserje. Después de bañarme, me vestí lentamente. Filomeno había empezado su trabajo a las siete de la mañana, y cuando terminé de arreglarme él entró con un rico ...