1. Una licenciada muy ardiente


    Fecha: 06/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos

    Aplicando para un puesto de trabajo fue que conocí a la Lic. Fernández, ella era la responsable del departamento de recursos humanos y primer filtro de la empresa en esos casos. No presté mucha atención a su físico, mi atención estaba en dar una buena impresión y pasar ese primer filtro, solo me percaté que era una mujer bastante mayor que yo, seria y muy directa en sus preguntas sin llegar a ser grosera o prepotente.
    
    Después de pasar ese primer filtro acudí a otras tres entrevistas con varios gerentes y conseguí el puesto de trabajo, previo a mi contratación volví a la oficina de la Lic. Fernández y me dio las últimas indicaciones así como la bienvenida a la empresa.
    
    Con los meses descubrí que la Lic. Fernández no era precisamente popular entre los trabajadores, a mí me parecía una mujer que dado lo importante y delicado de su puesto no podía permitir que la gente se le subiera a las barbas y debía guardar cierta distancia y evitar confianzas. Este comportamiento le ganó algunos sobrenombres así como ser catalogada como una mujer prepotente.
    
    Mi trato con la Lic. Fernández era cordial hasta cierto punto, yo no me metía con ella ni ella conmigo, en cuanto al trabajo hubo pequeños desacuerdos pero todo dentro de lo normal y profesional. Quizá el que yo hubiera sido muy joven ayudó a que el trato siempre fuera respetuoso.
    
    Llegó el fin de año, yo habría tenido apenas seis meses en la empresa así que era catalogado como “el nuevo”, lo cual también se traducía en ...
    ... ser marginado de los grupitos de amigos que ya se habían formado tiempo atrás. Se organizó la fiesta de fin de año en un restaurante cercano a la empresa y dado a la poca popularidad de la Lic. Fernández y de mi estatus de “el nuevo”, coincidimos sentarnos juntos en la parte final de una gran mesa.
    
    La cena transcurrió de lo más normal, todos alegres y no faltó a quien se le pasaran las copas, llegó la hora del brindis y varios se animaron a decir algunas palabras, entre ellos la Lic. Fernández, más por obligación que por gusto. Después del brindis las cosas se relajaron más y fue que bajo la mesa la Lic. Fernández posó su mano izquierda en mi pierna derecha.
    
    Yo me sorprendí mucho, pero no hice ningún movimiento ni hice por alejar mi pierna, en ese entonces mi poca experiencia tratando con personas mayores que yo me hizo pensar que era algo normal, un gesto de confianza quizá originado por lo relajado del momento y por el alcohol que circulaba por la mesa.
    
    La mano de la licenciada comenzó a moverse discretamente por mi pierna, iba de un lado a otro y de repente algún ligero apretón. De reojo miré a la licenciada esperando algún tipo de gesto que me diera pista si era algo casual o había otra intención, pero al mirarla ella no expresó ningún tipo de coqueteo así que asumí que era algo casual y que yo estaba sacando las cosas de contexto.
    
    Con el tiempo nuestra relación fue más relajada en el trabajo, dejó de ser la Lic. Fernández para convertirse en Beatriz y tiempo ...
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