1. Una licenciada muy ardiente


    Fecha: 06/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos

    ... después simplemente Bety.
    
    Beatriz era una mujer entrada en sus 40s, por lo menos me llevaba 16 o 17 años, en ese tiempo para mí era mucha diferencia, casi podía ser mi madre, físicamente no era muy atractiva, sus mejores años habían pasado y ahora su cuerpo era algo grueso. Lo que me llamaba la atención de Bety era que seguía siendo sensual en su comportamiento y actitudes, siempre perfumada y con uno o dos botones de más desabrochados de su blusa que permitían ver un poco sus generosos pechos. Con tacones lucía alta y aunque se pintaba el cabello era rubia natural.
    
    En ocasiones veía como las secretarias coqueteaban con sus jefes, así que para sacarme la espina de la ocasión donde acarició mi pierna decidí coquetearle a Bety. Cuando iba a su oficina en lugar de sentarme en la silla que estaba frente a ella, buscaba sentarme al lado suyo sobre el escritorio, buscaba tocar su mano al “ayudarle” con el mouse para hacer algo en la computadora o bien me acercaba mucho a su rostro cuando había que revisar algo en la mesa. Yo notaba que éstas acciones no eran desagradables para Bety ya que en más de una ocasión me hacía comentarios de mi loción o el estilo de mis camisas o los anteojos, siempre había comentarios de aquellas cosas que solo podían ser captadas por la cercanía.
    
    En varias ocasiones me sorprendió mirándole el escote, pero ambos hacíamos como que no pasaba nada, en otras ocasiones que me llamaba a su oficina podía oler su perfume y al acercarme a ella me daba ...
    ... cuenta de su piel recién humedecida por la aplicación, lo cual me dejaba claro que se perfumaba al momento que me mandaba llamar.
    
    Realmente me gustaba coquetear con ella, mientras los demás la veían con desagrado, a mi me fascinaba encontrarme con una Beatriz sonriente, sexy, amable y condescendiente.
    
    En una ocasión le pidieron a Beatriz una información de varios años atrás, al verse un poco limitada en cuanto a tiempo me solicitó ayuda y accedí a dársela, eso implicó trasnochar varios días e ir a trabajar un fin de semana completo.
    
    Para el día domingo habíamos casi terminado, pero nos vimos en la oficina desde temprano en horario normal para salir a buena hora y disfrutar del día con la familia. Se nos alargó el tiempo un poco más de lo planeado y decidimos pedir comida para no demorarnos más, después de comer los dos coincidimos que aunque no era tan tarde ya no daba tiempo de salir con la familia así que comenzamos a conversar un poco de todo aprovechando que estábamos solos en la empresa y nadie podía interrumpirnos.
    
    Nos sentamos a conversar en un sillón al fondo de su oficina, en la plática me recargué sobre el hombro de Beatriz, y ella se acomodó para aguantar mi peso, nos reímos con cierto nerviosismo y después ella acariciaba mi cabello, ninguno de los dos decía nada así que me recosté sobre sus piernas y ella buscó mi cara para besarme. Yo estaba decidido a ser la presa, y que ella disfrutara de su jerarquía en el organigrama y otorgarle una posición de ...
«1234...7»