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Una licenciada muy ardiente
Fecha: 06/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos
... poder. Beatriz me besó despacio, yo disfrutaba de su perfume y de sus labios, cerré los ojos para que ella se sintiera cómoda de hacer lo que le viniera en gana. Aquel beso largo y tierno se convirtió en pequeños besos tronados y alguno que otro leve jalón de labios, una de sus manos se abrió paso por mi camisa y acarició mi pecho, sus caricias parecían casi maternales, lo cual para nada me incomodaba, todo lo contrario, estaba disfrutando mucho de ir poco a poco y dejar que las cosas se dieran por si solas. Aún en esa posición, Beatriz sentada y yo recostado en sus piernas, la mano de ella pasó de mi pecho a mi entrepierna. Beatriz me acariciaba despacio, quería sentirme, quizá era su edad la que le hacía llevar las cosas con calma. Ella levantó su cara un instante interrumpiendo los besos y yo aproveché en desabotonarle la blusa y bajar los tirantes de su brasier, sus generosos pechos cayeron, ya no eran tan firmes pero lucían apetitosos así que para estar a tono con sus caricias en mi entrepierna yo besaba sus pechos y chupaba sus pezones a la misma velocidad con la que ella me frotaba. Sin duda que Beatriz estaba excitada, me lo decía un delicioso aroma que pude percibir gracias a que mi cabeza reposaba en su regazo, yo solo imaginaba lo mojada que estaría así que le dije en voz baja. - Licenciada, es usted muy hermosa. Ella me sonrió y yo me senté a su lado, buscamos nuestras bocas y las lenguas se entrelazaron con pasión, pese a ser domingo Beatriz ...
... vestía con ropa formal de oficina, una vez terminado el beso me bajé del sillón y me senté en el suelo, le quité una zapatilla y luego la otra, besé uno de sus pies, su tobillo y su pantorrilla, pasé al otro pie e hice lo mismo, besé una de sus rodillas y después la otra, Beatriz me miraba con sorpresa y con deseo, así que ella misma tomó la orilla de su falda y la iba subiendo poco a poco indicándome donde deseaba ser besada, besé sus muslos hasta que la falda llegó a cierto límite, Beatriz levanto un poco su cadera y terminó de subir la falda hasta su cintura, una pantaleta blanca no muy sexy quedó frente a mi cara, lucía muy mojada, así que con delicadeza la retiré dejando ante mí un espeso y sensual bosque listo para ser explorado. Beatriz se sentó a la orilla del sillón y echó su torso hacia atrás, abrió sus piernas y se dispuso a disfrutar, desde mi posición de rodillas en el piso lucía imponente y poderosa, me acerque a su vagina di algunos pequeños besos alrededor, me abrí camino por su espeso bosque y comencé a lamer. - Qué rico lo haces. (Dijo Beatriz) - Estás deliciosa. - Sigue, no pares hasta terminar lo que empezaste. Beatriz tomó mi cabeza con una de sus manos, acariciaba mi cabello y por momentos empujaba mi cara contra su sexo, por momentos sentía que me ahogaba en sus jugos pero no iba a decepcionarla. - Sí bebe, cómeme así… (Repetía Beatriz una y otra vez) En un momento su respiración se cortó y sus piernas comenzaron a temblar, sentí un poco ...