-
Necesitaba un masaje
Fecha: 09/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
Soy Antonio, tengo 21 años. Vivo en la casa que he vivido siempre con mis padres, desde que ellos se fueron al pueblo para atender a mis abuelos, me he quedado solo para poder ir a la Universidad. Estudio arquitectura. Tres días a la semana voy a unas clases sobre biohuertos, porque me gusta más la agricultura que la arquitectura, además soy el único heredero de mis cuatro abuelos, pues mis padres son hijos únicos y yo lo mismo. No me falta dinero y no soy gastador, gasto más en ropa deportiva y complementos deportivos, gimnasio, cintas, zapatillas que en otras cosas. Y mi vida es bastante feliz. ¿He dicho que es bastante feliz? No; Es demasiado feliz. Tengo amigas, pero cada vez son más las amigas que tienen novio. Me da la impresión de llegar tarde porque me lo pienso demasiado. Tengo pocos amigos, pero no sé por qué, aunque lo imagino. Me da miedo juntarme con chicos, siempre pienso que me puedo desviar. Una tarde de sábado me equipé para dar un largo paseo en bicicleta. Era por la tarde, porque había ido por la mañana al gimnasio y a la una, tras comerme la comida que me había comprado en el súper, no supe que hacer. Solo se me ocurrió ponerme el equipo de ciclista, sin chaqueta, solo el culotte y una camiseta de manga corta por si acaso. Al cabo de un buen rato, sin caerme, sin tropezar, sin haber hecho un ejercicio raro, comenzó a dolerme el hombro. Aguanté cuanto pude, pensando que pasaría, pero el dolor era persistente y profundo. Puse freno, me arrimé al ...
... arcén y, montado sobre la bici, llamé para pedir una cita y que me dieran un masaje. Me dieron de inmediato la cita para una media hora después, pues aunque estaban desocupados, calcularon que desde donde yo me encontraba tardaría algo así como 30 minutos. Eso significa que me había alejado bastante. Por fin llegué a la hora prevista. Es un lugar de masajes deportivos, totalmente legal y fiable. No tiene nombre asiático ni nada de esas monsergas. Ya había estado una vez y me atendió una mujer de mediana edad que me dio un buen masaje fundamentalmente a los cuádriceps y gastrocnemio, como ella decía, y que me ayudó a solucionar algunos problemas musculares. Cuando entré, el terapeuta era un chico de unos 20 años. Se le veía un poco inseguro, pero era realmente profesional, por los certificados que había en la pared de la habitación y todo lo que se manejaba. Me preguntó: β Dime, ¿vienes habitualmente o es que te duele algo? β He venido una vez para las piernas y ahora me duele el hombre izquierdo. β ¿Cómo ha ocurrido? β Repentinamente... β ¿Ejercicio fuerte? β No. β ¿Algún movimiento forzado o tropiezo? β Nada de eso. β ¿Cuanto tiempo has estado en la bicicleta? β Esta tarde dos horas y media hora o más antes ha empezado a dolerme... β Y ¿esta mañana? β Solo he ido al gimnasio sin problemas. β ¿Te gustó el último masaje que recibiste? β Sí, mucho. β Muy bien, desnúdate, descálzate y métete en la camilla, bajo la suave toalla. Me ...