1. Viernes, 5 de julio de 2019


    Fecha: 19/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... boya amarilla para hablar del silencio, ni música, ni chillonas, ni aficionados deportistas encima nuestro ni niños llorando, había unos niños que estaban con sus padres, pero no chillaban. También había adolescentes con sus familias. Se estaba bien, emprendimos el regreso a la playa y me tumbé. Me dijo Berna:
    
    — Creo que hago el ridículo, todos desnudos y yo en bañador, ¿no se quejarán?
    
    — No se quejarán, y no haces el ridículo, puedes ir como quieras...
    
    — Sí no te molesta, me quito el bañador.
    
    — ¿Cómo me va a molestar si yo voy en pelotas?
    
    Se quitó el bañador y se tapaba sus genitales. No dije nada, pensé que ya se acostumbraría. Así ocurrió. Ya entrábamos al mar, ya salíamos, ya conversáramos a la orilla del mar dándonos el agua a los pies, noté que no se encontraba mal, hasta que, al rato de estar tumbados, le digo:
    
    — Ahora vuelvo, —escarbaba en mi mochila para sacar un condón sin que él lo viera.
    
    — ¿Adónde vas?, —preguntó.
    
    — Ahí detrás de esas dunas, —contesté.
    
    — ¿A qué?, —volvió a preguntar.
    
    — A orinar y a echar una mirada por si encuentro algo, —contesté.
    
    — ¿Qué buscas?, preguntó el inquisidor.
    
    — Alguien con quien follar…
    
    — ¿Puedo ir?, —otra pregunta.
    
    — Conmigo sí, tú a solas no, —le dije.
    
    — ¿Por qué?
    
    — Porque te conozco y probablemente vendrías gritando y llamando la atención.
    
    — Ah, ya, voy contigo.
    
    Subí la duna, eché una mirada a lo lejos, Barna estaba a mi lado, mirando adonde yo mirara. No descubrí nada, dunas y ...
    ... más dunas. Bajé las dunas, Berna me siguió, ya no se veía la zona de playa. Me puse a orinar. Berna orinó en el mismo charquito que yo. Lo miré, me sonreí y le pregunté:
    
    — ¿Te la han mamado alguna vez?
    
    — ¿Qué?
    
    — Que si alguna vez ha habido alguien que la hubiera chupado.
    
    — Pues no, —me contestó
    
    — ¿No? Casi no me lo puedo creer, ¿ni en el colegio?
    
    — No, nunca, nadie, jamás…, —sabía yo que Berna me decía la verdad— ¿Y a ti?, ¿te la ha chupado alguien?
    
    — Muchos…
    
    — ¿Qué se siente?
    
    — Algo como cuando te masturbas, solo que en la masturbación el orgasmo llega y ya no retrocedes y cuando te la come alguien es sin parar ese gustito, un verdadero placer, que como se nota que el amigo se está poniendo a punto de correrse, cambias y lo haces durar todo más.
    
    — ¿Tú la has mamado a alguien?
    
    — Qué preguntas haces, evidente, ¿no? Soy maricón y me gusta el sexo, me gusta con un hombre.
    
    — ¿También disfrutas?
    
    — Como no te lo puedes imaginar…
    
    — ¿Aquí se puede hacer?
    
    — Por supuesto.
    
    — Chúpamela.
    
    Me puse de rodillas delante de él, se la acaricié para ponerla más dura con el tacto suave, me la metí en la boca y, agarrándome de sus muslos para no caer al suelo si se movía mucho, comencé a mamarle la polla. Cuando ya la puse dura y el gemía suave, le descapullaba el glande con los labios y pasaba la lengua por el frenillo, la saqué para mirar cómo tenía el frenillo, pasé el dedo índice por encima de la flecha y dio un suspiró, me la puse en la boca y ...
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