1. A la próxima ¡me la metes! (2)


    Fecha: 27/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    El despertar fue alucinante. Fue mi madre quien llamó por el telefonillo:
    
    — ¡Nos vemos, Marcelo, ten cuidado, volveremos el miércoles en la noche!
    
    Fui a despedirlos, ya sabéis; se merecen que les haga caso. Por eso es que cumplo sus órdenes, también ellos me respetan. Luego fui a despertar a mi hermana, me tumbé en su cama, la besé y me contestó:
    
    — Vete, yo no soy una de tus putas.
    
    — En eso dices la verdad, de las mías no, pero de otros..., ah, aaaah..., y ¿qué no sé yo?; me reí y en mi despiste me dio una cariñosa bofetada y salí para que se lavara. Ella ya tiene su baño particular.
    
    En mi imaginación se volvió a formar la fantasiosa imagen que me trastornaba desde hace tiempo y que me acompañaba en mis solitarias pero febriles pajas: «¡Chupar una buena polla!, ¡aaah!». Eso era más de lo que yo podía manejar, era incapaz de espantarlo de mi mente, allí estaba anclado como el deseo más secreto, más ansiado.
    
    Eso significa quizá que yo debo ser un chico de esos que los psicólogos actuales llaman «heteroflexible».
    
    Y eso era lo que iba mal con esto de las chicas, no sólo mirarles el culo y pasarme el rollo de los genitales que portaban entre las piernas, sino que además los muchachos eran mi atención, y los miraba disimuladamente primero a sus traseros y después, sin duda, al paquete, y me encantaban esos de pantalones apretados que dejaba a la imaginación el cómo sería de gordito, cabezón, o curvo cuando se les ponía duro.
    
    Y todos me atraían por igual; ...
    ... sin embargo, lo ocurrido en la cocina de Javi habían levantado demasiado polvo en mí, y algo de ignorancia hacía que tuviera una difusa «identidad sexual» que tanto cacareaban en educación sexual, porque yo no me identificaba con nada sino que todo lo bien tapado de la raza humana me atraía, comenzando por mí mismo.
    
    Algo había que hacer este nuevo día, primero de unas fiestas sin fiesta. Saqué la moto, y me puse el casco de gran visera y las gafas grandes para tapar el rostro; sobre mi speedo de estrecha cinturilla del nº. 3 el mono de motero negro, todo para evitar a los polis, y que pensaran que soy un profesional. En un bolsillo trasero del mini short que tenía en el top case puse dos porros de marihuana y salí de casa.
    
    Salí a la Gran Vía en dirección al río, en la esquina Angel Guimerá Gran Vía Fernando el Católico tuve que hacer un giro peligroso porque un coche se me venía encima tras cruzarse el paso cebra con semáforo en rojo y a toda velocidad. Me enfilé por el Paseo de la Pechina hasta el final para tomar el rumbo hacia Pinedo. Por la Carrera del Riu seguí en dirección a la Albufera y en uno de los aparcamientos playeros de la Devesa dejé mi moto amarrada con la cadena y cerrado el cabezal. Puse mi casco y mi ropa en el Top case y con mis zapatillas, el bañador y el mini short —todo fácil de quitar y poner— me encaminé hacia los caminos del parque de la Albufera. El parque de la Albufera en la actualidad es precioso y se puede transitar por pequeñas sendas ...
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