-
Memorias inolvidables (Cap. 20): Amenaza sin apelación
Fecha: 27/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... quería separarse de la familia. Pero conseguiré que no lo haga. Ultimamente estoy pensando en él a cada instante, no me gustaría ver su desesperación. Cuando acabamos de comer, le pedí a Facundino que me ayudara a preparar mi mochila, que me guardara unas cosas en cajas en su habitación y que dispusiera de las demás cosas que yo dejaba. Nos fuimos a mi habitación y preparé mi mochila, mientras él metía en dos cajas las cosas que yo dejaba sobre mi cama. Se las llevó a su habitación y las selló. Cuando regresó, miró mi ropero y luego me miró como quien pregunta qué hacíamos con lo demás: «Lo que te guste te lo quedas y lo demás lo pones en esas bolsas negras y les diremos a las chicas que lo revisen y luego hagan lo que les parezca oportuno. Cuando lo mío estaba ya preparado, vinieron las chicas y revisaron las bolsas. Algún cosa se guardaron de recuerdo y todas las demás se encargaron de llevarlas en el coche de Eleuterio al contenedor de Donar Ropa. Habíamos acabado y yo tenía un par de mudas en la parte superior de mi mochila. Me tumbé en la cama y Facundino se echó junto a mí: «Hoy es viernes, ¿vas a ir a buscar a ese chico?, me preguntó. «Quisiera hacerlo, sí, ¿por qué?», le dije. «Quiero acompañarte», respondió. Le dije: «Si estás seguro que quieres venir, vamos los dos». No fuimos a cenar, las chicas nos habían traído unas gaseosas y un buen bocata a cada uno. Ellas se habían traído el suyo y comimos los cuatro juntos. Eleuterio se había ido pronto a cenar con ...
... amigos. A las chicas les dijimos la verdad, que nos íbamos a la sauna. Pero ellas nos rogaron que saliéramos con ellas un rato y que nos fuéramos después. Así lo hicimos. En el sauna, estábamos juntos Facundino y yo. Nadie se nos acercó, lo que agradecí en el fondo de mi alma, porque solo deseaba que apareciera aquel chico, pero no vino. Estábamos ambos calientes y le dije: «¿Quieres hacerme un jinete?». «¿Qué es eso». Dijo él y le contesto: «Haz lo que yo te vaya diciendo». Me acosté sobre el ancho escalón boca arriba y le indiqué que se sentara sobre mi pene y se dedicara a controlar la penetración de mi pene en su culo. Mientras se colocaba eché mucha saliva en mi mano para pasarla por su culo y él hizo lo mismo sobre mi polla. El tacto de la mano de Facundino sobre mi polla me puso a cien. Siempre ha sido Facundino muy delicado tocando las cosas y se notaba lo mismo acariciando mi polla. Luego sujetaba yo mi polla de modo vertical para que no se me doblara y se me escapara en cualquier dirección hasta que ¡zis zas!, había entrado la punta de mi pene. Ya notaba su esfínter presionando mi flecha y electrizando mi polla. Pero a él debió dolerle por el ¡huy, hum! que exclamó. Le dije que se parara y descansara un poco. Luego sin decirle nada continuó y así a poquitos entró toda y tuve que quitar mi mano, porque ya se sentaba en mi pubis. Se arqueó de tal modo que pude besarle en la cara, y dobló su cabeza para llegar su lengua a mi boca. Estaba lleno de placer y comenzó ...