1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (6)


    Fecha: 19/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... los dedos por la mejilla del joven. El tacto que sintió Sergio le hizo reconfortarse, olvidó de sopetón lo mal que se sentía por hablar con Alicia, por pensar en ser infiel a su pareja, el calor de su madre le protegía como cuando era un bebe.
    
    La mujer fue a retirar la mano, el roce no había sido más de dos segundos, pero suficientes para ella, sin embargo, no pudo. Sergio elevó su mano cogiendo con dulzura la de Mari y pegándola contra su rostro por completo. La palma caliente le proporcionaba una protección que hacia tanto que no sentía. Cerró los ojos notando el amor que desprendía la mujer desde sus dedos y como le entraban por sus poros llegando al corazón.
    
    —Bueno… —Mari separó la mano del rostro de su hijo con ligera vergüenza y le sonrió sin saber casi que decir. Tuvo que volver al tema anterior— ¿Entonces te parece bien que busque un trabajo?
    
    —Me parece muy bien, en casa intentaré ayudar en todo lo que pueda, lo prometo.
    
    —Aunque sigáis siendo un poco guarros, —Sergio sonrió mientras Mari hacia lo mismo— me ayudáis bastante. Además, apenas dais trabajo, no es como cuando erais pequeños… menudo calvario. Si colaboramos todos, la casa se hace en un periquete. —vio que al final había sido buena idea hablarlo con su hijo, tenía mucha razón Carmen, “es un buen chico”.
    
    Recogieron las últimas migas desparramadas por la mesa y cuando terminaron, Sergio quiso preguntarla algo. Se quedó mirando a su madre, como doblaba el mantel con su precioso vestido, estaba ...
    ... espectacular. En toda la noche la había estado mirando y se percató, más que de lo guapa que estaba, de la sonrisa que no desapareció ni por un segundo.
    
    —Mamá, ¿puedo preguntarte algo? —Mari le lanzó una mirada dándole permiso— ¿Por qué estás tan feliz? ¿Por el tema del trabajo?
    
    —No sé. De verdad que no lo sé. —sintió los ojos de su hijo con una felicidad extrema por verla de ese modo y una pequeña risa nerviosa salió de su boca— Me he levantado así.
    
    —Dicen que trabajar hace que te sientas mejor, más independiente, más realizado en el plano personal, quizá sea por eso. Sea por lo que sea, me gusta verte así.
    
    Mari sintió aquella última frase como una punzada en su corazón, le había llegado tan hondo que apretó los labios y se giró sobre sus tacones para que no se le notara como el rostro se le contraía. No se había puesto triste, sino que la felicidad la abrumaba. Como pudo se rehízo, se apartó el pelo del rostro y respirando bien hondo, se giró hacia su hijo que seguía recogiendo los platos secos.
    
    —Déjalo, ya lo hago mañana. ¿Nos vamos a cama?
    
    El hijo asintió y los dos recorrieron el pasillo en silencio. La casa estaba completamente a oscuras salvo por el leve resplandor que atravesaba las ventanas. En la habitación de Laura una luz se escapaba por la rendija de la puerta, aquello era lo único que les dejaba vislumbrar algo en la oscuridad. Llegaron primero al cuarto de Dani y Mari, donde esta se paró esperando algo. No sabía el qué, quizá una palabra, un roce, ...
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