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¡Métemela en el culo, padrino!
Fecha: 23/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Rosaura había quedado huérfana debido a un maldito accidente de tráfico. Al no tener familiares cercanos se tuvo que ir a vivir a una aldea con su padrino y su madrina. El cambio fue brutal, de un colegio de monjas en la ciudad y de vivir en un piso a una casa de labranza de una aldea. La casa tenía en el piso de abajo una cocina de hierro, una mesa y cuatro sillas, a la izquierda según se entraba las cuadras de los cerdos y la del buey, al fondo dos arcas donde guardaban el pan y el cerdo salado, a la derecha de la pared colgaban dos jamones y de un cordel al lado de la cocina decenas de chorizos. Unas escaleras de madera llevaban al piso de arriba donde había un pasillo con dos habitaciones a cada lado, unas habitaciones muy amplias con camas de tres plazas, mesitas de noche y sus armarios con espejos. Rosaura era una muchacha de un metro sesenta de estatura, tenía el cabello pelirrojo y largo, su cara era redonda y pecosa, sus ojos azules, su nariz chiquita, su boca con labios gruesos, tenía un pequeño hoyuelo en el mentón, el cuello largo, sus tetas eran medianas, su cintura fina, sus caderas normales y sus piernas bien moldeadas. Genaro y Josefa, su padrino y su madrina, tenían 33 y 30 años y eran los típicos aldeanos, vestían mal, eran de estatura mediana, y en el aseo personal dejaban mucho que desear. Rosaura, cómo es obvio, no sabía trabajar en el campo, por eso se encargaba solo de limpiar la casa, ya que la comida la hacía Josefa por la ...
... noche. Genaro y Josefa tenían muchas huertas y varias de ellas eran viñas. Hacían vino para beber todo el año y para vender, y si hablo del vino y no de los otros productos de la huerta, es porque a la hora de comer y de cenar, tanto Genaro cómo Josefa bebían sin medida, después aún tomaban el café y el aguardiente de hierbas o el licor café y se le soltaba la lengua, cómo se le soltó esa noche a Josefa. -... Diez días llevas sin tocarme, Genaro, si esta noche no haces algo me doy yo sola. Rosaura, que estaba sentada a la mesa con ellos se puso colorada cómo una grana. Germán le respondió a la mujer cómo si la ahijada no estuviera allí. -Que voy a hacer si vas para cama borracha todas las noches. -No metes porque no se te levanta, pero hay otras maneras -habló con Rosaura-. ¿A ti te pasó eso con algún novio, nena? Rosaura no sabía dónde meterse. Se levantó y le dijo: -Yo me voy para cama. Genaro reprendió a la mujer. -No metas a Rosaura en nuestras cosas. -A ver si va a ser por ella. Desde que llegó no me tocas. -¡No digas tonterías! -¿A qué a ella le tocarías? Rosaura ya escuchó la respuesta de su padrino sentada en la cama de su habitación en el piso de arriba. -Si no estuvieras borracha no dirías lo que estás diciendo. Bajaron la voz. Cómo no los oía bien pegó el oído al piso de madera y oyó: -¿No te gustaría comer su almeja fresquita? -Calla, Josefa. -No me sale del coño. ¿Me la vas a comer esta noche? -¿Te vas a correr? -Sí, ...