1. ¡Métemela en el culo, padrino!


    Fecha: 23/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... apretaban los coños cada vez más fuerte y más aprisa. Esto las llevó al clímax. Llegaron juntas. Rosaura le dijo:
    
    -Me corro en tu coño, Martina.
    
    -Y yo en el tuyo, Rosaura.
    
    Rosaura se volvió a correr en su cama de la aldea. Tembló tanto que los muelles de la cama hicieron fiesta. Tuvo que dejarlo para no dar el cante, si no fuera por eso se correría una o dos veces más.
    
    Tres meses después ya Rosaura hacía de comer y echaba una mano en las huertas. Sus manos ya no eran finas y sus modales dejaba mucho que desear cuando se pasaba un poco con el vino. Hizo bueno el refrán: "Todo se contagia menos la belleza." Aquella tarde habían traído una vaca al buey para que la montara. Rosaura y Josefa la metieron en la cuadra. El buey, que era un bicharraco de miedo, le puso las patas en el lomo a la vaca, pero la tranca no encontraba el coño del animal. Josefa le dijo a su ahijada.
    
    -Coge la verga del buey y ponla en la entrada del coño de la vaca.
    
    Rosaura se reveló.
    
    -Cógela tú.
    
    -No, cógela tú que tienes que aprender por si un día estás sola en casa cuando traigan otra vaca.
    
    Rosaura, resignada, cogió con las dos manos aquel casi metro y medio de tranca con unos doce centímetros de diámetro y la puso en la entrada del coño de la vaca- El buey se la clavó de un golpe.
    
    Se quedaron mirando cómo entraba y salía y se calentaron. Al rato le dijo a Josefa:
    
    -¿Nos hacemos una paja?
    
    -¿Aún te duran los efectos del vino?
    
    -No, ya se me pasó la calentura, esta es ...
    ... otra. Llevo mucho tiempo sin correrme.
    
    -Si quieres hacerla, hazla, yo me voy.
    
    -No, no te vayas.
    
    -No me voy a masturbar.
    
    -Me conformo con que mires cómo me toco.
    
    -Vale, pero no esperes nada más.
    
    Josefa se arrimó a la pared, bajó las bragas hasta las rodillas, y con el vestido levantado se dio dedo mientras miraba a su ahijada, a la boca, a los ojos, a las tetas y al coño. Se mordía el labio inferior una y otra vez. Rosaura cuando apartaba la vista de su madrina veía al buey meter y sacar. Era demasiado. Abrió el botón, bajó la cremallera de sus vaqueros y metió la mano dentro. Josefa se puso a mil al ver a su ahijada con la mano dentro del pantalón. A mil se movió su mano en su coño y gimiendo se corrió. Sus piernas comenzaron a temblar y acabó sentada sobre los helechos y las acículas de la cuadra.
    
    Josefa después de correrse, y ya en pie, metió dos dedos dentro del coño, los sacó llenos de jugos, y antes de chuparlos, le dijo a Rosaura:
    
    -A mí me gusta paladear mi corrida. ¿Y a ti?
    
    Rosaura al ver cómo chupaba los dedos, aceleró el frotamiento y se corrió con una fuerza bestial. No acabo sentada cómo su madrina, pero quedó encogida y jadeando cómo una perra.
    
    Al acabar, subiendo la cremallera del pantalón le dijo a su madrina:
    
    -De esto ni una palabra al padrino. No vaya a ser...
    
    -No soy tonta. Sé cómo te mira. Si se lo dijera acabaría encima de ti.
    
    Un par de meses más tarde Josefa se fugó con el hijo del panadero y Genaro se tiró al monte. ...
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