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Mario (18 de 22): La vuelta de Peru
Fecha: 25/01/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... que rico culo amor, como me sabes follar, tu culito es un volcán. -y yo también lo pasaba delicioso, escuchando sus palabras y buscando nuevas posiciones para que su largo pene me llegara más profundo y me tocara puntos, lugares que me encantaba que tocara. Peru cambió de idea y con enorme fuerza me cogió sin retirar la polla, me dio la vuelta y me puso de perrito, así, a cuatro patas y bien sujeto a mis caderas me iba dando polla sin parar metiéndola toda ella. -Así te gusta, te sientes bien hembrita mía. -me hablaba sin dejar de follarme y darme alguna palmada en las nalgas para que cerrara el ano, o besándome la espalda pasando su cara por ella como si su barba fuera un cepillo. -Dame más fuerte Peru, necesito correrme, rómpeme el culo como un buen macho. -aumentó el bombeo, su verga se le doblaba alunas veces y repetía la entrada cada vez más deprisa, cada vez más potente. Con el sudor se le escurrían mis caderas y entonces me sujetaba de la cintura, o de los hombros consiguiendo que mi culito se empinara y la verga me llegara más profundo. A veces se separaba para observar como la polla me taladraba. -Esto es muy bueno, me encanta ver como te entra, y como tu ano se estira para dejarla que penetro tu cuerpo, ver el contraste de mi oscura polla y tu piel blanca. -¡Qué rico estás Marito! Mi hembrita deliciosa. -me gustaban sus palabras, el poder de su rica y larga pija. Empujó con sus rodillas haciendo que mis nalgas se abrieran más, puso un pie ...
... sobre la cama y así me la metía hasta el fondo de mi ser y la sacaba, parecía enloquecido y yo lo gozaba más y más. -¡Qué hermoso culo y qué abierto lo tienes! -de repente sacó la polla y me introdujo cuatro dedos en el ano. -¡Ahhh! Peru, me vas a romper el culo, la mano no por favor, no me metas la mano. -al menos me hizo caso y sacó los cuatro dedos para colocarme en el filo de la cama despatarrado y bien abierto, me escupió y sentí la saliva entrando en mi culo, metió de un golpe la verga hasta el fondo, ahora me bombeaba como un caballo galopando. Sentía tan rico que no me daba cuenta de que me iba a correr en un segundo y le apresé la polla encogiendo el culo y empezando a soltar toda la leche que se acumulaba en mis huevos. Peru se dejó caer con toda su verga dentro y colapsó quedando quieto y eyaculando ingentes cantidades de semen. En algún momento pensé que me iba a romper todo, pero me había encantado, y Peru demostró que de verdad tenía unas ganas enormes de tenerme y usarme. Había sido una follada espectacular y soberbia de un macho deseoso de su hembra. Una vez duchados y algo tranquilos volvimos a la sala y comenzó a hablar de trabajo, de su trabajo. Había viajado por todo l Japón visitando la red de concesionarios, también por otros países vecinos, durante su estancia allí Guillermo le había acompañado, también Robert al que conoció. -¿Entonces, estás contento con tu trabajo? -se le iluminaban los ojos. -Me tiene loco Marito, menos mal que mi ...