Empiezo a ser suya
Fecha: 27/01/2022,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Fd, Fuente: CuentoRelatos
... indicó que me sentará a su lado, era un comedor enorme para unas doce personas, no sé si ahí vivía más gente aparte de él, pero la casa parecía vacía.
La mujer volvió con dos platos de salmón con espárragos y una salsa de champiñón. Se miraba apetitoso y yo tenía mucha hambre, no había comido casi nada.
—Mira Rocío voy a ser claro:
No me gustan las cosas a la fuerza
Yo reí por el comentario, creo que lo que decía era lo contrario a lo que hacía.
—Sí yo sé que te traje hasta aquí a la fuerza, pero puedes irte cuando quieras, solo te ofrezco una cena y si luego de eso te quieres ir puedes marcharte, yo mismo te llevaré a tu casa.
—Si, quiero que me lleves a Mi casa!
Vi como sus ojos se apagaron y eso en parte me entristeció también a mí, pero no podía estar con él, aunque se revoloteaba mi vientre no debía estar con él.
Su voz era una melodía para mí, no sé qué efecto ejerce en mi persona, pero no puedo concentrarme en mis pensamientos, a esta hora ni recordaba que debería estar en una cena con mis amigas mi coraje había desaparecido, y ni siquiera me había preocupado porque Mauro no sabía en dónde estaba, de cierta forma y sin saber porqué me sentía segura. En un momento de lucidez pude preguntar:
—¿Qué es lo que quieres de mí?
—Todo, lo quiero todo. Quiero tenerte, desde siempre me has gustado y quiero una oportunidad contigo, te encontré demasiado tarde pero debo intentarlo.
Su respuesta me desconcertó más, no esperaba eso, era halagador, ...
... pero tenía un pequeño defecto que él seguro no había considerado…
—¿Quién eres?
—Ya te lo dije: soy Eduardo.
Me quedé igual con su respuesta ese nombre no me decía mucho y no lograba recordar si nos habíamos conocido antes, el misterio de este hombre no se aclaraba en nada.
Levante mi cabeza solo para encontrarme con esos lindos ojos café claro que me miraban de una forma que me gustaba.
Al mirarlo de nuevo sentí algo que no debería, lo normal sería que lo odiara por las formas en que se había atrevido a secuestrarme, no sentía amor, no ese lo sentía por Mauro, ese hombre maravilloso que tenía a mi lado, por este cabrón sentía deseo del más puro y animal, aunque todo debería ser de otra forma no era así, no sé si era su tono de voz, sus ojos verme reflejada en la profundidad de su mirada, su porte, su aroma, su seguridad, o todo el conjunto en sí, la realidad es que aún sin yo quererlo estaba muy mojada y él ni siquiera me había tocado, eso me asustaba, nunca me había pasado ni con Mauro me había sentido alguna vez así de excitada y a la vez asustada con mi reacción.
Cuando terminamos la cena, apareció de nuevo la mujer que antes nos había servido, en cuanto retiró los platos él se levantó de su silla me ayudó a levantar y me tendió su mano.
Nos dirigimos de nuevo a su garaje, esta vez entramos en un auto sedan. Salimos en silencio yo sentía algo mal, aunque quería ir a casa y estar con mi familia, había algo en ese desconocido que me hacía dudar de volver ...