El pasado de Ale
Fecha: 28/01/2022,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Gab, Fuente: CuentoRelatos
... me había montado en mi cabeza. No intentaría nada.
Al llegar al baño de la planta baja estaba una amiga esperando a que saliese alguien. Le dije a Ale que en la segunda planta había otro.
- Vamos! – dijo – ahora que estoy pensando en ello me estoy haciendo pis y las embarazadas no aguantamos nada!
Subimos a la segunda y otra vez estaba ocupado, esta vez dos amigos esperando, cada uno más borracho que el otro, tan borrachos que ni nos vieron.
Sin pensarlo ni preguntarla, cogí a Ale de la mano y la llevé hasta el fondo del pasillo donde empezaban las escaleras hacia el último piso. Por qué hice esto? A pesar de que me había dicho a mí mismo al subir que no intentaría nada, la cogí de la mano para que me siguiese. Laura solo me había enseñado la casa entera a mí por lo que ninguno conocía la existencia de un tercer baño. La llevé de la mano hasta la puerta del baño. El contacto con su mano era suave, su piel era fina y agradable al tacto.
Cuando llegamos se quedó parada sin decir nada, pero su cara lo decía todo. La había cagado. Esto es precisamente lo que no quería que sucediese. Se había molestado o avergonzado.
- Vamos entra! No decías que tenías prisa? – dije intentando salir de la situación, a pesar de tener el corazón latiéndome fuertemente en el pecho.
Murmuró algo que no entendí y pasó dentro cerrando la puerta, pero sin cerrojo, entiendo que por el estado de confusión en el que había quedado.
Me quedé ahí esperando. Mi idea era no intentar nada ...
... más y hacer como si cogerla de la mano no tuviese una intención secundaria, para que Ale se tranquilizase y no pensase mal. Escuché cuando terminó pero tras un minuto no había salido del baño. No oía nada, ningún ruido o movimiento. Llamé a la puerta y pregunté si estaba bien.
- Entra – escuché finalmente en un tono de voz algo lejano.
Entra? Quería que yo entrase? Qué significaba esto? Me decidí y entré. El baño era moderno, enfrente de mi había un mueble de madera largo y amplio que contenía cajones y cubierto por encima por piedra de color oscuro. Contenía dos lavabos. Encima en la pared un espejo enorme. Apoyándose con sus manos en la mitad de este mueble estaba Ale, de espaldas al espejo y frente a mí. Estaba con la cabeza agachada, respirando agitada y visiblemente. Al entrar yo levantó la cabeza y observé esa mirada a punto de echarse a llorar que vi aquella vez hace nueve años.
Estuvimos unos segundos mirándonos sin decir nada. Ale seguía respirando de forma nerviosa, mirándome a los ojos con esa expresión rota. Estaba increíble, su pelo castaño claro tirando a rubio, esa boca grande, esos ojos sensuales, esas tetas que pedían salir del vestido, incluso esa pequeña barriga de cuarto mes de embarazo me parecía sexy. Era el momento en el que estaba más guapa de su vida. Era verdad que las embarazadas se ponen aún más guapas.
Súbitamente me di cuenta de que era ahora o nunca. Eché el cerrojo, me acerqué y ella rompió el silencio.
- No! – susurró, soltando ...