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¡Gracias, sobrino!
Fecha: 17/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos
... fastidio más con mis carencias, aunque agregaría que vivo relativamente bien, gracias a la remesa que me envía mi papá desde Canadá. Mi padre, trabajó hace treinta y tantos años en las petroleras y se casó con mi vieja, con quien tuvo dos hijas: Mi hermana Gisela de treinta y ocho y yo de treinta y dos. Se marchó a su tierra luego de separarse de mi madre, pero gracias a Dios me ha metido la mano en esta larga cuarentena. Desde hace cuatro meses no produzco un centavo. Me dedico a administrar dos restaurantes y se podrán imaginar cómo está ese negocio hoy día. Luego de comer, caí rendida. Temprano en la mañana, llené el depósito de agua y me di una ducha para salir a guerrear. Aprovechaba esa hora con el vital líquido y me relajaba por varios minutos bajo el agua tibia. Me gustaba tocarme. Acariciaba todo mi cuerpo con el suave jabón de almendras y Romero que nunca faltaba en mi tocador. Me consideraba una mujer ardiente pero fiel. Llevaba 6 años de novia con Alex y se puede decir que felizmente. Era un bohemio empedernido que no tenía entre sus prioridades el matrimonio. A veces me preguntaba si disfrutaba el sexo como yo. Cumplía con sus obligaciones, pero últimamente lo sentía distante y con poco fuego en su relación conmigo. En el último año, nuestros encuentros eran cada vez menos frecuentes y yo sentía que no se entregaba como otrora. Muchas veces, luego de estar con él, recurría a mi consolador para aplacar mis fuegos internos. Hasta me cuestiono yo ...
... misma: ¿Será que soy insaciable? Todos los días lo utilizo para vivir mis frecuentes e insólitas fantasías. He adquirido varios modelos de diferentes tamaños, por eso creo, que tal vez, el problema no sea Alex sino yo, pero gracias a mis aparatos nunca había sentido la necesidad de buscar el placer fuera de nuestra relación. A mis treinta y dos años, soy la envidia de mis amigas. No soy, lo que se pueda llamar una belleza, pero mi cuerpo hace suspirar a todo el que me ve en la playa con mis diminutos bikinis. Me encanta ser auscultada por las miradas de hombres y mujeres. Siento un insano placer al ser desnudada por la vista de quienes me miran. Soy una mujer alta con piernas largas y caderas pronunciadas. Mi abdomen está bien conservado por los arduos trabajos en el gym. Mis senos son de tamaño normal, pero bien erguidos y bronceados como todo mi cuerpo. Mi piel hace tiempo que dejó de ser blanca. Mis amigas me dicen que tengo un parecido a Katerinne Fullop. Yo no me creo nada de eso, pero si sé que estoy bien buena, como dicen por acá. Luego de hacer mis diligencias y prepararme un rápido y cetogénico almuerzo, descansé un poco y me fui a buscar a mi sobrino a la terminal de pasajeros. Su autobús tenía estipulado llegar a las 2:45 de la tarde. Mi sobrino Ricardo, un muchachón de 18 años, era el orgullo de la familia. Había sido fichado por un equipo europeo y tenía vuelo para irse en marzo de este año, pero por las causas conocidas, estaba esperando se reabrieran para ...