1. Pata de lana. Madura malco y service a domicilio (1)


    Fecha: 19/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... indecisión, la ensarté de una, sin delicadeza, algunas palmadas en las nalgas la pusieron a mil. Intentó el escape hacia la parte superior de la cama, contenida con mis piernas sobre las suyas, tomada de los cabellos le impiden reptar, la tengo enhebraba por el ano, se nota que lo tiene virgen. Ansiaba y temía esta primera vez, gime, jadea y se queja como respuesta a la profunda penetración, contenida y sostenida hasta que se adecue a la contundente dilatación, aguardé que retomara el ritmo de la respiración antes de comenzar el metisaca, despacio.
    
    Paciente experiencia comencé a “serrucharla” (cogerla), se entrega mansa, sabía que no podía escapar y que las promesas de no hacerla doler y salirme de ella cuando lo pidiera la seducían a la entrega, aunque en su fuero íntimo sabe que todas las promesas prescriben cuando la calentura se impone. Ya no escaba, recula un poco sometiéndose al poder del macho, dos empujones y se la tengo enterrada a tope.
    
    Cuando pudo articular palabra dijo: - ¡Pará, pará, bruto! ¡ANIMAL! ¡La puta madre, me lo estás rompiendo… delll todo!
    
    La “serruchada” fue calmada, el vaivén con armonía, los movimientos se adecuaban al momento y circunstancia, “cola-bora” con el momento de mi goce máximo, la estrechez de ese ano virgen es de antología.
    
    Hubiera deseado poder dilatar más el momento de placer, pero la fricción deliciosa estrechez acorta los tiempos, ella incita: -¡Dame, dame mi ...
    ... leche! ¡Dame mi leche!, ¡Acaba me lo estás rompiendo, me gusta, pero me dueeeleee!
    
    Calentura extrema y suplicante pedido de la hembra aceleran el momento de darle su enema de leche pedida a gritos. Para redondear el gozoso momento que transitaba, la “enema de leche” fue lo suficientemente prolongada para que el fluido caliente sirviera de bálsamo para el irritado recto, tanto ir y venir de la pija en su máxima expresión de romper todo lo que se le ponga en camino.
    
    Permanecí dentro, tarda en aflojar la rigidez, aproveché para darle unas últimas “movidas” más antes de sacarla. Quedó con el ano enrojecido, dolor pero satisfecha, sabiendo que en la próxima hacerle el “marrón” no le dolería tanto.
    
    La hice adicta al sexo anal, ella misma lo requería como final a toda orquesta en cada encuentro. ¡Me salió cogedora la vieja!
    
    Las veteranas me bancaron (sostén económico) hasta superar la circunstancial “malaria” (mal momento). Ahora soy un maduro pero me siguen gustando las mujeres maduras, las que mejor entienden y disfrutan el erotismo y el sexo. En la parte dos de “el pata de lana” 2 contaré otra parte de las andanzas de un valiente cogedor.
    
    Quise escribirlo con el gracejo y los modismos propios de Buenos Aires, aclarando algunos términos para lo que no conocen la jerga de la época.
    
    Si eres una mujer madura, te pregunto, quieres ser mi amiga? Dímelo, en
    
    [email protected]
    
    estoy esperándote.
    
    Lobo Feroz 
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