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Mario (13 de 22): Curando las heridas
Fecha: 28/02/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... con una verga que daba miedo entrando y saliendo del culito del chico. -¿Nos has grabado? Me encanta observarte, ver tus reacciones cuando te poseo, tus gestos y expresiones me alucinan. Marito, necesito tenerte. Sin apagar la pantalla se abrió el batín que llevaba, su enorme y oscura verga temblaba expulsando precum. Me maravillaba aquel don que la naturaleza le había otorgado y me arrodillé abriéndoles las piernas, sujeté la polla con las dos manos y empecé a lamerle los ricos hilos de líquido que resbalaban por ella. Comencé a chuparle el glande e intentar tragar todo lo que podía de la caliente carne. -¡No!, espera, mejor en la cama, quiero tenerlo como recuerdo. Me cogió en sus brazos y me llevó atravesando el salón y el pasillo con su vergón al aire, los faldones del batín flotando contra sus potentes piernas siseaban al rozarle los duros pelos. Me depositó en la cama, y mientras yo me desnudaba, él se quitó el batín y manipulo algún mando en la cabecera de la cama. Se tumbó sobre ella totalmente desnudo, un exquisito cuerpo de hombre maduro, perfectamente esculpido y cubierto de vellos se me ofrecía sonriente y dichoso. No lo dudé un instante, sin pensarlo me abalancé sobre él para seguirle mamando aquella prodigiosa polla, lamiendo los inmensos testículos, acariciando su abdomen mientras él dejaba salir roncos gemidos de placer. Tenía tanta necesidad de mamar verga, de volver a sentir aquel sabor delicioso en mis papilas que no me cansaba ...
... y todo me parecía poco. -Espera pequeño, también yo quiero chupar tu polla. -sin que él se moviera me subi sobre mi macho ofreciéndole mi pene, cabalgando su cabeza para que me comiera como él quería. Guillermo me chupaba el pito, pero sobre todo me mamaba el huequito del culo perforando el ano con la lengua. Así estuvimos un rato, aullando de placer con la comida de culo que Guille me daba, el gruñía roncamente comiendo mi culo, haciéndome sentir los pelos de su bigote rozando la entrada de mi culo, y luego la boca aspirando, y la barbilla apretando y queriendo meterse en mi culo. -Sí papi, si que rico papi, sigue comiendo mi culito. ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ummmmm! que bueno sabe papi. -Te quiero follar ya. -Sí papi, yo también quiero tu gorda verga en mi culito. El ambiente parecía electrificado, se palpaba la lujuria, se olía el sexo. Me giró en la cama colocándome boca abajo, tiró de mi cintura para que elevara el culo y se metió entre mis piernas. Cuando sentí el glande de la enorme polla apretando, tuve un estremecimiento nervioso, de la necesidad que me embargaba por tenerle dentro. No fue fácil al principio, pero no sentía dolor y también yo colaboraba empujando mi cuerpo hacía él hasta que estuve lleno de carne, con toda su polla metida en el culo. El macho pegado a mi espalda, con sus pelos acariciantes dando calor a mi piel, se quedó un minuto jadeando sin moverse, luego hacia pequeños movimientos de giro hasta que, para ...