1. Mario (13 de 22): Curando las heridas


    Fecha: 28/02/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... él, era el momento de la acción.
    
    Empezó a embestirme primero despacio para ir haciéndolo más fuerza y cogiendo velocidad. Su fortaleza parecía inagotable y me follaba magistralmente, me tenía totalmente entregado a él, ocupado en sentirle palpitar cuando descansaba, y como la verga se le hinchaba más anunciando el tremendo placer que sentía el semental que me montaba.
    
    -Ya, ya, ya voy a acabar, no puedo aguantar más. -rugió como un león en la selva disputándose la primacía del macho sobre la hembra, y pude sentir la ingente cantidad de semen borboteando, con el que me llenaba.
    
    Aún no había llegado mi momento, pero me masturbé velozmente y empecé a eyacular cuando mi hombre acababa.
    
    Después de la ducha estuvimos viendo la televisión y hablando, sobre todo él me hablaba, acerca de sus negocios y como los enfocaba. No lo sabía aún, pero esa era la primera lección de las muchas que recibiría de él sobre temas de negocios, me gustaba escucharle y a él que le preguntara.
    
    Me despertaron sus manos acariciándome el culo, las pasaba con suavidad por ellos y a veces los apretaba.
    
    -¿Qué hora es?
    
    -Las tres, pronto para levantarnos.
    
    -¿Y tu qué haces despierto?
    
    -Sintiéndote como duermes. -estaba tumbado boca abajo y me di la vuelta abrazando su cuerpo desnudo. Coloqué la pierna sobre él y tenía la polla dura.
    
    -Continuas caliente papi.
    
    -No importa, tu duerme. -bajé la pierna y la agarré con la mano.
    
    -¿Guille? -no me contestó
    
    -Me gusta tu verga papi. -no ...
    ... la podía abarcar con la mano pero si sujetársela para masturbarle.
    
    -Los dos necesitamos sexo al parecer.
    
    -¿Me dejas que te la chupe?, hasta que te corras en mi boca.
    
    La sentía tan caliente en la mano que la boca se me hacía agua y el culito se me abría palpitando, y también su pene se ponía más duro según se lo meneaba.
    
    Como no me respondía bajé la ropa dejándonos desnudos sobre la cama, al contraluz de la ventana la miraba toda tiesa y se la moví sujetándola por la base.
    
    Me incliné y la metí en mi boca, profundamente hasta sentir arcadas que contuve. Me sabía tan rica, y su delicioso olor propio de una verga de macho supurando jugos.
    
    Chupaba y lamía con destreza.
    
    -¿Te gusta papi? ¿Te gusta como te hago?
    
    -Sigue, continua bebé, lo haces muy rico. -me sujetó de la nuca marcándome el ritmo que quería y yo lamía, chupaba, y metía su verga larga, negra y gorda en mi garganta.
    
    Luego le comí, mordiendo con delicadeza sus negros y velludos testículos, hundía la cara en su pubis deseando integrarme en él. lamiéndole el negro vello ya con canas blancas.
    
    El olor a verga impregnaba mi cara.
    
    -Papi, ¿no has hecho nada estos meses? tu polla está más dura que otras veces.
    
    -No bebe, esperaba que tu llegaras. -comenzaba a ponerse duro y a contraer el abdomen, supe que estaba a punto de venirse, coloqué la punta del glande abrazado entre mis labios y lo pajeé lentamente.
    
    Unos instantes después sentí en mi boca el sabor dulzón del primer disparo de leche, ...
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