1. El joven roquero y la casada poco follada


    Fecha: 03/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... contigo."
    
    -"Sabes que tengo novio, Pili."
    
    -"¿Y qué?"
    
    -•"Que no soy bisexual... ¿Qué haces, Pili? -Pili le había bajado las bragas y le estaba lamiendo el coño- ¡Qué puede entrar alguien, cochina! Ay qué rico se siente... ¿Por qué paras?"
    
    -"Porque puede entrar alguien. ¿Vienes esta noche a mi piso?"
    
    -"Sí."
    
    -"¿Y me harás lo que te haga?"
    
    -"Te haré todo lo que me hagas y me pidas que te haga."
    
    Marina había estado escuchando a las dos muchachas mientras el roquero le magreaba las tetas, le besaba el cuello, metía la lengua en sus oídos y le mordía los lóbulos de las orejas. Al irse las muchachas le preguntó el joven roquero:
    
    -¿Me dejas darte los seis besos?
    
    El coño de Marina ya echaba por fuera, así que no se hizo de rogar.
    
    -¿Para qué preguntas si vas a hacer lo que te dé la gana?
    
    El joven roquero fue a por su boca. Le pasó la punta de la lengua entre los labios y después se la metió en la boca y le lamió y chupó la lengua. Al acabar ese beso le pasó de nuevo la lengua entre sus labios y a continuación le dio otro beso interminable. Después le desabotonó la blusa, le subió las copas del sujetador y al tener sus grandes tetas al aire le lamió un pezón y después le dio a la teta un largo beso con lengua. El pezón quedó apuntando hacia delante. Luego fue a por la otra teta, y al acabar con ella el pezón quedó cómo el otro, parecían dos pitones de toro. Marina estaba muy mojada, pero las ganas de mear no iban a deja que se corriese cuando bajase ...
    ... al coño, así que le dijo:
    
    -Si no me dejas orinar voy a hacerlo por mí.
    
    El joven roquero le levantó la falda y le bajó las bragas, se agachó le cogió un pie y se lo puso en el borde de la taza, le volvió a levantar la falda, le lamió el coño mojado, y después, le dijo:
    
    -Mea en mi boca.
    
    -¡¿Qué?!
    
    -Que mees en mi boca.
    
    Marina tenía tantas ganas de mear que no se pudo aguantar. Meó en su boca y el joven roquero se bebió la meada, la que pudo tragar, ya que era tanto el meo que alguno cayó sobre el piso.
    
    Al acabar de mear en la boca del joven roquero estaba tan cachonda que si el muchacho le pide que se la mame, se la mama, pero el joven roquero lo que quería era comerle el coño a ella.
    
    -Agarra bien la falda.
    
    Marina subió la falda del todo. El joven roquero le echó una mano a la cintura y comenzó a jugar con su coño, clavándole la lengua en la vagina, lamiendo y chupando su clítoris... Jugó con la yema del dedo medio en la entrada su ojete, después lo metió y lo sacó y Marina se corrió cómo una fuente.
    
    Al acabar de correrse, y después de tragar los jugos de su corrida, el joven roquero le dijo:
    
    -¡Qué rica estás! Date la vuelta que quiero comerte el culo.
    
    Marina no podía decir que no a lo que llevaba años deseando que le hiciera su marido. Se dio la vuelta y siguió sujetando la falda. El joven roquero le devoró el culo... Se lo pellizcó, le folló el ojete con la lengua, hizo virguerías en él, y más que haría si se lo pudiese aplaudir, pero no podía ...