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Cornudo él y cornuda ella
Fecha: 14/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... vale es que me estés dando por culo en el mal sentido de la palabra. Aníbal se dio la vuelta y se puso bravo. -¡No me vengas con hostias! ¡¡O me dices quien o quienes gozaron de ti o coges tus cosas y te vas para tu casa!! Isabel no se creía lo que estaba oyendo, se sentó en la cama y le preguntó: -¡¿Ahora?! Le respondió el macho cabrío. -Sí, ahora mismo. -Pues me voy. Mal negocio hice al casarme contigo. Aníbal se fue para la sala. Al rato largo pasó Isabel por delante de él con una maleta en la mano y le dijo: -Si recapacitas sabes donde estoy, Aníbal. -Si estás dispuesta a confesar sabes donde estoy, Isabel. La casa de Aníbal, casa que le dejara en herencia su padre antes de morir, estaba en la misma aldea que la del padre de Isabel. Isabel caminó por un camino de tierra iluminada por las bombillas de los postes de la luz hacia la casa de su padre. Se cruzó con un par de perros callejeros y media docena de gatos que la miraron con indiferencia. Eran casi las dos de la madrugada cuando llamó a la puerta. Tobías le abrió en calzoncillos y a pecho descubierto. Al verla se le puso cara de tonto. -¡¿Qué te pasó?! -¿Me dejas entrar en casa o no? Tobías se hizo a un lado. Isabel entró en casa y el hombre cerró la puerta. Poco más tarde, sentada en una silla de la cocina terminaba diciéndole a su padre: -... Y cómo puedes imaginar no le iba a decir que eras tú el que me comía el culo y el coño y quien me aprendió a mamar una ...
... polla. Aníbal, que se había echado un vaso de vino tinto de una botella que dejara a medias, se lo bebió de un trago, limpió la boca con el dorso de la mano, y le dijo: -Voy a ser sincero. Me alegra que lo dejaras. -Eres un egoísta. -Que quieres, no me gusta estar solo. A la mañana siguiente Isabel se levantó para orinar. Vestía una enagua azul transparente e iba sin sujetador ni bragas. Al llegar al aseo se encontró a su padre en calzoncillos con la cara enjabonada y a medio afeitar, le dijo: -Buenos días, Tobías. Tobías miró para su hija y vio que no llevaba nada debajo de la enagua. -¡Muy buenos días, Isabel! ¿Qué tal pasaste la noche? -Me quedé dormida esperando a que vinieras a darme una visita. Levantó la enagua y se sentó en la taza. Tobías sintiendo el ruido que hacía el meo de su hija dentro de la taza, le dijo: -Creí que no tenías ganas de fiesta. -Creíste mal. Tenía y tengo ganas de una lengua experta entre mis piernas. -Eso tiene fácil solución. Isabel se limpió el coño con papel higiénico, bajó la enagua, le echó la mano a la polla a su padre, y le dijo: -Lo sé, papá, lo sé. La polla de Tobías reaccionó al contacto de la mano poniéndose dura. Isabel le dijo a su padre. -Conoce mi mano. -Y tú boca. Isabel sonriendo le bajó el calzoncillo. Vio la polla tiesa, se puso en cuclillas le dio un beso en el glande, lo metió en la boca y se lo mamó al tiempo que le meneaba el tronco con su mano izquierda. Tobías, a medio ...