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Estaba loca, pero era mi loca
Fecha: 16/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... a polvos. Alba era una cosita tan dulce que no entendía cómo mi padre la podía maltratar. Si sería dulce que en el tiempo que me estuvo follando se corrió ocho veces y yo, yo perdí la cuenta. Me tenía el coño en la boca cuando sentimos un portazo. El meadero cagadero lo teníamos fuera de casa. Mi padre iba a usarlo. Alba me quitó el coño de la boca y se iba, se iba pero le vino el gusto, volvió a poner el coño en mi boca, y frotándolo contra mi lengua me dio de beber. Al salir de cama no tenía fuerza en las piernas. Le temblaban y no la sujetaban. Se tuvo que agachar y poner una mano en el piso para no caerse. Me levante y le ayudé a levantarse. Le dije: -Quédate, Alba. Cerramos con llave y ya encontraremos una excusa. -No puedo, me molería a palos le diese la excusa que le diese. Se fue apoyándose a las paredes, pensé que no llegaría, pero llegó y la disculpa que le dio debió ser convincente porque no oí bronca. Al día siguiente, a las diez de la noche, aprovechando que era la fiesta San Roque y tenía permiso para llegar a casa a las dos de la madrugada, fui al caserón y vestido de punta en blanco y oliendo a Varón Dandy y champú de huevo, llamé a la puerta con el aldabón. Al ratito sentí a Eugenia preguntar: -¿Quién es? -¿Soy yo? -le respondí. Abrió la puerta y se abrazó a mi sin importarle que alguien nos viese. -¡Javier, amor mío! Gracias por haberme salvado la vida. Hablaba del usurero y sus secuaces, pero yo iba con otras ideas ...
... en la cabeza. Me separé de ella, cerré la puerta, y le dije: -Olvídate de eso. Tengo ganas de ti, Eugenia. Me echó los brazos al cuello, me dio un pico, y me dijo: -Y yo de ti. No te puedes imaginar cuantas ganas tengo. Le devolví el pico. -Esta noche te voy a hacer de todo. Le entró cómo un sofoco. -De todo, no, amor mío, de todo no que el salto del tigre no se te da bien. Supe cómo muriera mi tío. -No te preocupes que no lo haré, no quiero palmarla. -¿Ves cómo eres Javier, ves? La arrimé a la pared. Le comí la boca. Le quité el vestido y las bragas, le levanté una pierna y con el sujetador puesto, quité la polla y dura cómo un hierro se la clavé a tope. Estaba tan excitado que no tardé ni dos minutos en correrme dentro de su coño. Ella jadeaba y movía el culo alrededor buscando su orgasmo, orgasmo al que no llegó, pero iba a llegar, ya sabía cómo hacerlo. Le quité la polla del coño, me agaché y se lo comí, esta vez lamiendo hacia arriba y al llegar a la pepita lamí hacia los lados apreté la lengua contra ella... Metí y saque la lengua del coño y repetí el recorrido y las lamidas de pepita hasta que le vino. Mi tía, temblando y gimiendo fue deslizando su espalda por la pared y acabó sentada, con los ojos cerrados y buscando el aliento que le faltaba. Guardé la polla. La cogí en brazos y la llevé así a su habitación. Subiendo las escaleras, me dijo: -Te quiero, Javier. No quería engañarla. -No soy Javier, soy tu sobrino José. -Eres ...