1. Memorias inolvidables: Introducción


    Fecha: 17/03/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Pegaso y Ferénikos.
    
    En la actualidad mi vida transcurre en el campo, lejos de las personas; de unas, porque me quieren mal y, aunque no les quiero de ninguna manera ni mal ni bien, me mantengo lejos de ellos para ignorarles; de otras, porque me quieren bien, pero tan bien me quieren que solo desean que haga lo que a ellos les parece que debo hacer para ser un hombre de bien y la verdad es que me hartan, porque yo no quiere ser un hombre de bien, quiero ser yo mismo, y no un diseño de los demás. Cuando vivía con las personas que me querían bien, yo podía dormir hasta la hora que quisiera, llegar a casa a la hora que quisiera, hiciera lo que hiciera les parecía todo bien. ¿Saben mis lectores qué pasa con este sistema de vida? Que al final te cansas. No te cansas porque te lo permiten todo, sino porque te lo controlan todo para permitírtelo. Lo que más me fastidiaba eran expresiones como estas: «Nuestro chico es así, es enfermizo, ¿qué le vamos a hacer?», lo mismo decían detrás de mí los propios hermanos, tíos y primos. Lo peor que le puede ocurrir a una persona en este mundo es nacer rico y que los otros no deseen que te falte nada. ¡Qué hastío!
    
    Quizá alguien que acaba de leer lo que antecede se pregunte o quisiera preguntarme, ¿qué haces ahora que vives en el campo, lejos de los que te quieren bien y de los que te quieren mal? La respuesta es muy simple, la resuelvo como en los manuales antiguos: Lo que hago ahora que estoy lejos de los que me quieren bien y de los que ...
    ... me quieren mal no es otra cosa que vivir. Vivo en medio de la naturaleza, ella y yo nos hemos desposado, vivo para ella como ella vive para mí. Ahora ocurre que ya nadie me consiente nada, sino que la naturaleza me lo propicia todo y me lo exige todo. La naturaleza me da pan, carne, pescado, alimentos variados, leche, miel y calor. Hasta amor me da la naturaleza, aunque esto es algo aparte, por lo que explicaré más adelante, pero me da o me propicia el amor y su ejercicio. Tampoco vayan a pensar lo que quizá algunos están pensando, no mantengo relación sexual con animales de ningún tipo. Ellos me quieren, lo sé, yo también los quiero. Nos queremos como lo que somos. Yo me monto en uno de mis caballos y él se pone contento y lo manifiesta. Comparto este querer entre todos los caballos, y como esto, hago todo con todo. He descubierto la dieta variada y equilibrada, generalmente variada y cruda; no soy muy amigo del fuego. Llega un momento en que he de matar los animales que cuido; si no lo hiciere, morirían igual. Ellos se alimentan de mi trabajo y yo me alimento de ellos. Lo mismo quisiera que, al final de mi vida, me comieran las aves rapaces o alguno de los lobos que viven en mi entorno y los restos los gusanos y otros insectos más pequeños.
    
    Ahora bien, dos son mis grandes compañías, mi chico y mi caballo, sin ellos dos yo sería bien distinto. Mi caballo me acompaña a todas partes, unas veces voy montado sobre él, otras me pongo a su lado y conversamos lo nuestro. Como ...
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