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Memorias inolvidables: Introducción
Fecha: 17/03/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... ocurre que lo nuestro es lo que vemos, la dirección que emprendemos, allá donde llegamos o simplemente porque le pongo mis manos sobre la crin y lo voy acariciando o cuando acaricio su lomo o cuando lo lleno de besos, siempre me manifiesta su agradecimiento. Siempre lo monto a pelo, no necesita cabalgadura de ninguna clase, lo mismo que para montarlo no necesito ponerme ningún traje especial. Ya he observado que a mi caballo le gusta que lo monte desnudo. Siente la suave caricia de mis nalgas y de mis genitales y no le disgusta. Cuando no salgo a ninguna parte siempre tengo que sacar los caballos a pasear un rato, a trotar y a abrevar, son mis amigos. No los monto a todos, solo sobre tres de ellos que tienen nombres históricos: Bucéfalo, es mi caballo de montar exclusivamente, está preparado…, para un trote suave, para una carrera segura y rápida y para un paso suave, lento, artístico para pasearme y regodearme. El nombre que le he puesto es Bucéfalo, por ser el nombre del famoso caballo de Alejandro Magno que lo acompañó en todas sus conquistas; Bucéfalo me acompañó en la conquista más famosa que hice y que no duden que la voy a contar. Babieca es un caballo de carga, es mula de carga, la típica mula que tenían los antiguos horneros para cargar la leña del bosque que necesitaban para su horno. Gracias a Babieca construí la casa de madera en donde vivo, me acompañó a talar los árboles adecuados, me ayudó a transportar la leña necesaria para construirla y hoy sigue ...
... ayudándome en mis transportes. Entre Babieca y Rocinante arrastran una carreta. Babieca es el caballo del Cid Campeador. Así vi yo a Babieca cuando la compré. Tiene una excelente memoria, no necesita que le indique, adivina siempre donde quiero ir, aún no sé como lo acierta. Rocinante es el nombre del caballo que don Miguel le puso al rocín de don Quijote. Lo descubrí sin necesitarlo, pero lo vi tan escaso de carnes y con tanta pena en la cara que lo compré. Me cobraron muy poco por él porque ya se habían cansado del pobre animalito. Rocinante es de poca alzada, bueno, bueno, era de poca alzada, ahora tiene temple, garbo, maestría y aprende mucho de sus hermanos de compañía, imitándolos y no se acompleja cuando no puede porque sabe que su comida y mi caricia las tiene de igual manera. Hay tres caballos más en la cuadra, pero no suelo utilizarlos, aunque los acaricio y se alegran brincando y me saludan con sus relinchos y si paso por su lado y no les digo nada dan unos fuertes bufidos para manifestarme su irritación, con lo que no tengo otra alternativa que conversar con ellos. Uno de ellos lo estoy preparando para mi chico. La otra gran compañía es mi chico, calienta mi cama en invierno, me da calor con su cuerpo y me complace con la suavidad y su piel delicada. Mi chico se llama de nombre de pila Miguel, pero tiene nombre de caballo, él es Pegaso para mí, porque no solamente vuelan sus ilusiones sino que me hace volar a mí. Pegaso fue el caballo blanco, alado y hermoso de la ...