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Hermanita eres mi sexto coñito, otra putita a la que follo
Fecha: 18/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... con él y en más de una ocasión le tuve que decir que parara de mirarme de esa manera, mirándome a los senos, a mi culo, incluso tenía que cruzarme de piernas porque se me quedaba atontado mirando mi sexo en el momento que llevaba alguna prenda ajustada como por ejemplo unos leggins o cuando salía del baño recién duchada me sentía observaba por él, mirándome las piernas, mis hombros todavía húmedos, podía sentir su deseo de quitarme la toalla y dejarme desnuda. Es cierto que tras aquella pelea con mi madre me uní más a mi hermano, pero no era menos cierto que sentía que se estaba pasando con sus miradas e insinuaciones salidas de tono, sobre todo aquel día comiendo en la terraza con mis padres y unos amigos suyos, sentados en una mesa alargada, una mesa estrecha que sentándonos el uno frente al otro casi nos tocábamos con las rodillas, ese día acabábamos de salir de la piscina y estábamos en bañador, yo llevaba un bikini rojo con la parte de arriba atada solo en la espalda, con los tirantes por fuera de los hombros. Las risas y bromas entre todos eran la tónica de la comida cuando sentí como mi hermano rozaba con sus pies mis piernas, a lo que le conteste alto y claro que no me diera patadas, pero no era esa su intención, sus pies iban subiendo por el interior de mis muslos y le mire enfada pidiéndole que lo dejara. Al terminar la comida y cuando todo el mundo se había retirado, mi hermano me cogió del brazo y me dijo que le perdonara, pero que no dejase que mis ...
... sentimientos como hermana me reprimieran de hacer algo que estaba seguro de que quería y me recordó lo que le dije a mi madre aquel día, simplemente le mire enfada y me di media vuelta sin decirle nada. Los días fueron pasando y Luis seguía buscándome las vueltas, llevara lo que llevara puesto sabía que me estaba desnudando con la mirada, me sentía incómoda y a la vez deseada, era una sensación extraña porque quería enfadarme y sin embargo me gustaba, cierto era que me gustaba el sexo, pero quizás hasta tal punto no... o sí, estaba hecha un lío, tal fue el acoso que por las noches pensaba en mi hermanito, soñaba con él y le veía acercarse a mi besándome, acariciándome y lo peor es que me gustaba, hasta tal punto que una noche desperté con las bragas totalmente mojadas después de soñar como mi hermano me había follado y empezaba a pensar si no tendría razón y me estaba reprimiendo. A la mañana siguiente decidí no hacer nada, me convencí de que no me estaba reprimiendo y de que aquel sueño había sido solo un sueño como tantos, me convencí de que aquello estaba mal y de que tenía que pararle los pies, que dejara de jugar conmigo como hacía con los demás. Ese día nuevamente tuvimos visita, habían venido mi hermana con mi cuñado a cenar y desde que arreglaron el jardín a mis padres les encarnaba cenar fuera, en aquella mesa de diseño larga, pero estrecha y a pesar de intentar no estar ni junto, ni enfrente de mi hermano al final nos sentamos justo como la vez pasada uno ...