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Quiero que me hagas correr, papá
Fecha: 23/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... dado el muchacho que le alquiló el coche y en el que supuestamente alguien estaba a disposición del cliente las 24 horas. Nadie cogió el teléfono. Se cabreó, y dijo: -¡Mal nacido! La muchacha le preguntó: -¿Qué le pasó? Se lo explicó y después de charlar largo y tendido acabó ofreciéndoles dos habitaciones. Las rechazó al instante. ¿Habéis visto Abierto Hasta el Amanecer?, pues a Paco le olía que en cualquier momento aquello se iba llenar de vampiros. Y dirás tú: "¡Vampiros en Galicia! Anda, no me toques los huevos, o en tu caso dirías que no te tocase el coño, si a ti te lo digo, bonita, a ti que estás leyendo esto." Ya, pero a ti no te había dicho la morena que era rumana, más concretamente de Transilvania, ni te contara cómo era el castillo de Bran, sí, ese, el castillo de Drácula, ni viste cómo casi no abría la boca para hablar ni para sonreír ni te dijera que le gustaba beber sangre. Paco terminó el quinto vino y le dijo a su hija: -Vamos, hoy dormimos en el coche, Graciela. Graciela no veía peligro por ninguna parte. -¿Por qué? Este sitio es igual que cualquier otro para pasar la noche. -Te lo cuento en el coche. -¿Te asusta dormir en un bar de carretera, papá? -Esto es otra cosa. La rumana le echaba unas miraditas a Graciela que la desnudaba con ellas, y a Graciela parecía que le gustaba que la mirara así. Mirándola a las tetas, dijo: -Yo de mí a vosotros no dormía en el coche, a partir de las doce se van a mover las cosas, y ...
... vuestras vidas no valdrán un céntimo. Graciela se asustó. -¡¿Qué nos podría pasar?! -De todo, y nada bueno, bonita. -Coge una habitación con dos camas, papá. A Paco solo le quedaba la esperanza de que viniera alguien y los sacara de allí. La rumana le preguntó: -¿Otro tinto del país? -Ponme una botella. Se la puso delante y lo tuteó: -Te juego la botella de vino y una habitación a una partida de billar. El billar siempre fuera el fuerte de Paco. Sabía que le iba a ganar, le preguntó: -¿De cuánto dinero estamos hablando? -De cien euros. -¿Las habitaciones tienen cerrojo por dentro? -La nuestra no. Claro, los ataúdes no tienen cerrojo por dentro quiso decir, pero le dijo: -Juego por esos cien euros. Colocaron las bolas en el triángulo y la bola blanca en el suyo. Rompía ella. Por no haberle echado tiza al taco y por la manera de apoyar la mano sobre la mesa creyó que no tenía ni pajolera idea. Poco después de tener su hermoso culo a centímetros de su polla y de ver casi la totalidad de sus tetas al agacharse para tirar, la rumana metía la bola negra y Paco tenía todas las bolas sobre la mesa. Las había metido una tras otra sin dejar que él tirara. Ya no le cabía duda, la ayudara el diablo, era una vampira. La rumana extendió un brazo y con la mano abierta le dijo: -Mi dinero. Le dio los cien euros, la rumana le dijo: -Soy muy buena -volvió a mirar para Graciela-, y no solo en el billar. Paco, al lado de la mesa, ...