-
Quiero que me hagas correr, papá
Fecha: 23/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... vio cómo la rumana le echaba tiza al taco, le soplaba y lo echaba sobre el tapete. Le dijo: -Visto lo visto, no lo dudo. -¿Sois padre e hija o fingís que lo sois? Le respondió Graciela. -Somos hija y padre. La rumana le preguntó a Paco: -¿Estás felizmente casado? -Estoy felizmente divorciado. La rumana se acercó a Paco, le dio un pico y le tocó el culo. Con sus tetas pegadas a él y con y el contacto de su mano, Pepito se le levantó. -Lo podíamos pasar muy bien -miró de nuevo a Graciela- y si no es tu hija, aún mejor. -Pero lo es. Sintió el aliento de su boca en su cuello. Iba meterle una hostia, coger a su hija de la mano y salir corriendo de aquel antro cuando entró por una puerta que había detrás de la barra otra joven. Tenía ojos verdes de gata pintados de negro, lo mismo que su boquita de piñón. Vestía, calzaba y tenía el mismo acento que Raluca y era alta y morena cómo ella. El cabello negro lo tenía largo, suelto y rizado. Vino junto a su amiga, le dio un largo beso con lengua, y echándole a Graciela una mirada sensual de esas que te erizan la piel, le dijo a su amiga: -Perdona por la tardanza, Raluca. -No pasa nada, Lonela. Pasado un tiempo, antes de retirarse a dormir, Graciela le preguntó a Raluca: -¿Dónde está el aseo? -La última puerta al fondo a la derecha. Graciela fue al aseo. Estaba lavando las manos cuando llegó Raluca. Se puso detrás de ella y le echó una mano al culo, la besó en el cuello, y le ...
... dijo: -Me gustas. Hueles a virgen. -Y lo soy. Graciela siguió lavando las manos, Raluca le giró la cara con una mano, la besó con lengua, le magreó las tetas, le metió una mano dentro de las bragas y la masturbó. Graciela se puso tan perra que le comía la lengua a Raluca con voracidad. Raluca, sonriendo, le dijo: -Te mojas con facilidad, bomboncito. ¿Quieres que te coma el coño esta noche? Graciela no se lo tuvo que pensar. -Sí. A Paco le tardaba su hija y fue a buscarla. Llamó a la puerta del aseo con los nudillos de su mano derecha, y preguntó: -¿Estás bien, hija? Del otro lado de la puerta le llegó la voz de su hija. -Sí, padre. Al salir del aseo, le dijo Paco: -¡Qué colorada estás! -Ahí dentro hace mucho calor. Paco y su hija llegaron a una habitación donde había de todo, y entre ese todo dos camas gemelas de 1.35 de ancho por 2 de largo que estaban separadas por una mesita de noche. Raluca había dejado cachonda a Graciela, pero de un cachondo subido, tan subido que nada más entrar en la habitación y cerrar a puerta apoyó la cabeza en la espalda de su padre, rodeó su cintura con los brazos, y le dijo: -Tengo muchas ganas, padre. -¿De qué, cariño? -De correrme. La joven vergonzosa había desaparecido y apareciera la puta que llevaba dentro. A Paco lo cogió con el pie cambiado. -¡Quita, Graciela, quita! Es lo que me faltaba, que mi hija quisiera acostarse conmigo. -Tengo el coñito muy mojado. -Suéltame. -Quíteme las ...