1. Quiero que me hagas correr, papá


    Fecha: 23/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... corrió por sexta vez.
    
    Tiempo después se abrió la puerta del ático y entraron en él las dos rumanas. Paco con el calentón de su hija ni mirara si la puerta tenía cerrojo interior. Pasaron junto a la cama del padre y de la hija y se fueron hasta el mueble bar. Al abrir la puerta se encendió una luz verde. Oyeron cómo decían en bajito:
    
    -Se equivocaron de habitación, Raluca.
    
    -Les dije la 14.
    
    -Y la 14 es la nuestra.
    
    -Vaya, me equivoqué yo. Tendremos que dormir juntas.
    
    -Me late que te equivocaste a posta. ¿Crees que son padre e hija?
    
    -Lo que sé es que aquí huele a coño que alimenta. Debieron follar hasta quedar rendidos.
    
    Paco y Graciela vieron cómo llenaban dos copas grandes, de lo que Paco creyó que era sangre, y cómo se las mandaban de un solo trago. A Paco el culo le andaba para dentro y para fuera. Las rumanas cerraron el mueble bar y vinieron para la cama. Raluca encendió la lámpara de su mesita de noche, lámpara que daba una luz roja. Se hicieron los dormidos. Desnudas se metieron en la cama. Se taparon con una sábana. En bajito, le dijo Raluca a Lonela:
    
    -Estoy hasta el coño de este sitio. Esas tres cabronas ganan más en un momento que nosotras en un mes.
    
    -Mujer, una es doctora y las otras dos enfermeras, si no es por ellas se muere Adriano.
    
    -Eso también es cierto. El tiro que le pegó el guardia civil estaba cerca del corazón. Casi se muere. ¿No te entraron ganas de sangre?
    
    -La de ellas más que ninguna.
    
    -Yo también le tengo ganas a las ...
    ... tres. Las mataría de gusto.
    
    -Mátame a mí. Me muero por echar un polvo
    
    -¿Despertamos a esos dos?
    
    -Están cansados de follar. ¿Follamos tú y yo?
    
    -Mejor follamos por la mañana.
    
    -No sé si podré aguantar las ganas.
    
    -Falta poco.
    
    Paco sumó una y dos y le salieron tres, tres cosas, una, que aquel bar era una tapadera, dos, que los que él creía vampiros eran lo que dijera su hija, contrabandistas, y tres, que no sabían que las que atendían el bar eran vampiras.
    
    Cinco o seis minutos más tarde, sobre las tres de la madrugada, Graciela, que estaba de lado mirando hacia la otra cama, vio cómo se movía la sábana de la cama de Raluca, la vio ella, la vio Paco y Raluca vio cómo la miraban, ya que la distancia que separaba las camas no llegaba a un metro. Poco después le veían una pierna y algo más tarde ya estaba destapada con una mano entre las piernas y la otra acariciando las tetas. Paco estaba pegado a su hija y empalmado cómo un burro. Al estar desnuda la polla se metió entre sus piernas rozando su coño, Graciela cogió la polla de su padre y la metió en el coño. Lonela, sintiendo gemir a su amiga, se metió entre sus piernas y le comió el coño. Lamía cómo una perra y miraba con sus ojos de gata cómo follaban el padre y la hija, que ya se habían destapado. Lamió, lamió y lamió hasta que Raluca, jadeando y retorciéndose, se corrió cómo una perra, Sus gemidos hicieron que Paco se corriera dentro del coño de su hija.
    
    Luego le dijo Lonela a Raluca:
    
    -Necesito polla. ...
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