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Placeres encadenados
Fecha: 23/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Demian1558, Fuente: CuentoRelatos
Pablo: A veces pienso que lo mío no es normal, o tal vez le debe pasar a muchas personas, no puedo entender como tanto vos como yo sentimos el mismo placer cuando tenemos relaciones, que cuando vos me contás que tenés alguna aventura con alguien, o simplemente alguna situación erótica, inclusive una simple fantasía morbosa. Y esto fue producto de lo bien que nos hemos llevado en la cama, esa misma manera de sentir el placer a través del placer del otro, sin importar como se lo obtenga, cuando ambos sabemos que cualquier forma de placer que busquemos va a ser en función de excitar al otro y pensando en la excitación que a la vez va a producir eso en nosotros. O sea que en realidad se produce una cadena de placeres, la primera en la concepción de la fantasía por hacer realidad, la segunda en concretarla, la tercera al relatarla al otro y la cuarta en la cogida desenfrenada que nos provocan todas las anteriores. Por ejemplo sé que en este momento estás viajando hacia el turno que tenés con la masajista, elegido por supuesto en hora pico, debés estar viajando en un colectivo colmado de gente que sale del trabajo, habrás esperado en la cola para entrar y quedar por el centro del bondi, habiendo ya elegido algún pendejo para acomodarte parada delante de él, de esos que te gustan a vos, que son los que más se calientan, esos que sabés que después se van a matar a pajas pensando en vos, y excitado va a intentar varias veces tomar el mismo colectivo a la misma hora con la ...
... esperanza de volver a encontrarte. Por la ropa que falta sobre el respaldo de la silla, sé que te pusiste la pollera plisada corta y la blusa escotada negra, esa que te marca los pezones, por supuesto sin corpiño, ahora debés estarle rozando con las nalgas contra el jogging del pendejo, apenas, hasta que empieces a notar que se le pone dura la pija, eso es lo que más te gusta, tantearlo primero para después encerrársela entre los cachetes y empezar a sentir el calor de la pija que todavía apunta hacia abajo, entonces vas a empezar a empujar un poquito, solo por ese placer que te proporciona el sentirla crecer a lo largo de tus nalgas y rozarte ya el ojete. Él ya debe estar empujando también, después va a meter la mano en el jogging y se la va acomodar para ponerla en punta y hundírtela bien en la culo, sé que te estás agarrando de pasamano del asiento, de manera que en cada empujón del pibe también se te calce el caño en la concha. Y ahora debés estar llevando tu mano hacia atrás buscando eso que tanto te gusta que es modelarle la poronga, como vos decís, a través del pantalón, tus dedos van dándole forma cada vez más grande al bulto, apretando y soltando levemente te vas sintiendo una escultora de ese pedazo de carne tibia que ya debés estar ansiando apoyártela contra tu concha, y el deseo crece cuando te imaginás como me voy a poner cuando me lo cuentes, cuando te pida los detalles, la respiración agitada, el tamaño de la pija, la humedad de tu concha… por eso tratás de ...