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Placeres encadenados
Fecha: 23/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Demian1558, Fuente: CuentoRelatos
... que tu mano también recuerde para también contar, te levantas la pollera para sentir la dureza contra tu bombacha, pero no te basta, como siempre estás empapada y no podés parar, necesitás que él lo sienta, le bajás el elástico del pantalón y la pija salta hundiéndose más en tu culo, ahora sentís todo el largo de la poronga deslizándose entre tus nalgas, pero vos la agarras y comenzás a pajearla llevándola de a poco entre tus piernas, metida entre tu raja empapada, eso necesitabas, apretarla entre tus muslos y moverte para sentir como la cabeza hinchada te roza el clítoris, y sentir el tronco de la poronga surcando la raya de tu culo, del pendejo está desesperado empujando y agarrándote con ambas manos de las caderas, vos quisieras metértela ya, pero tenés que bajarte, entonces te calienta aún más el pensar que lo vas a dejar al pibe con la pija afuera goteando, apretás las piernas y comenzás a estremecerte mientras acabás, y así le liberás la pija de entre tus piernas y con la mano mientras giras se la acomodás dentro del pantalón, y te vas hacia la puerta trasera, tocás el timbre y antes de baja llegás a ver las maniobras del pendejo para esconder la pija al palo. Mahia: Sí, esta perversión compartida es una catarata de placeres, yo estoy aún disfrutando de mi orgasmo en el colectivo, y a la vez pensando que vos en casa te debés estar pajeando con solo imaginar lo que acabo de hacer, y que no debe diferir mucho de la realidad que viví en el bondi, además sigo pensando ...
... en el pendejo, que ahora debe estar deseperado tratando de apoyársela a alguna mina para acabar, no debe aguantar esperar volver a su casa para hacerse una paja en mi nombre y ya se la debe estar tocando disimuladamente tratando que no se den cuenta los pasajeros, a eso se suma mientras camino hacia lo de la masajista el flujo me está chorreando por los muslos, y eso me excita aún más, aún faltan dos cuadras para llegar a la casa de masajes y espero no se seque la bombacha así la masajista que elija lo note cuando me desvista, me pregunto cómo te gustaría que la eligiera, bajita, tetona, con cara de puta o de inocente para que me excite más el seducirla, siempre es una distinta, para probar, para descubrir si esa perversión que vive en nosotros también vive en ellas. Creo que igual que yo preferirías que la elija con cara de inocente. Antes de tocar el portero verifico con mis dedos que la bombacha está húmeda, me da gana de dejarlos ahí, pero mi urgencia prefiere dejar marcado el flujo de mis dedos en el botón del portero. La recepcionista verifica mi turno y me pregunta con quien quiero que me hagan el masaje, le pido me muestre quienes están libres, son solo tres, me las presenta, las tres visten calzas y musculosas: María responde al tipo puta, alta, rubia, un lomo infernal, ojos verdes, me sonríe y se pasa la lengua por los labios. Elena es la típica masajista, media gordita, castaña con el pelo recogido, ojos castaños, buenas tetas que salen del escote, se le ...