1. Placeres encadenados


    Fecha: 23/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Demian1558, Fuente: CuentoRelatos

    ... trasparentan unos pezones grandes y negros, también me sonríe.
    
    Judith es chiquita, debe tener mi edad, morocha de rulitos, unas tetas medianas en punta paradas, un culito redondo como trazado con compás, unos labios muy sensuales, no le veo en este momento el color de los ojos porque mira hacia abajo, entonces también bajo la vista y me encuentro con la calza encajada en unos labios carnosos, lo cual me decide de inmediato a elegirla. Se lo comento a la recepcionista, y Judith a media voz me dice que la siga.
    
    Al seguirla me doy cuenta que no solo se le mete en la raja sino también la tiene bien metida en el culo, e indudablemente sin bombacha, eso me calienta aún más, pero no condicen estos detalles con su mirada evasiva.
    
    Cuando llegamos a su gabinete me pide que me desvista, me trata de Ud., la miro entre divertida e intrigada, comienzo a desabrocharme la blusa, esa bien escotada que te gusta a vos, lo hago despacio porque sé que ya comienzan a aparecer mis tetas y quiero ver la reacción de Judith en cuanto me vea con los pezones parados. Está concentrada acomodando las toallas pero veo que por momentos gira la cabeza hacia mí vigilando mis movimientos, cuando termino de abrir la blusa detiene más la mirada, y vuelve a lo suyo, buena señal pienso.
    
    Ahora me quito la pollera dándole la espalda para que pueda ver mi culo, que no tiene nada que envidiarle al de ella, está por poner la toalla sobre la camilla y se detiene, yo sigo agachada alargando el sacarme la ...
    ... pollera para que se deleite mirándome ahora ella a mí la bombacha bien metida en el culo.
    
    Le pregunto si tengo que sacarme la bombacha, me contesta con un hilo de voz como quiera, le digo que prefiero dejármela, en realidad lo que prefiero es que se dé cuenta que la tengo empapada de flujos, y me acuesto en la camilla boca abajo con la cabeza apoyada en los brazos cruzados, mientras ella me coloca la toalla atravesada en el culo.
    
    Se unta las manos con el aceite que cuelga de su cintura y se instala en la cabecera de la camilla para masajearme los hombros, ahora para mi deleite tengo la visión de su concha frente a mis ojos, no vas a poder creer lo gruesos que tiene los labios, están tan cerca ahora que cuando la acerca estirándose para frotarme la espalda hasta puedo sentir el olor, no sé si lo hace a propósito o de pura inocente, es fácil probarlo, saco uno de mis brazos de debajo de la cabeza y lo dejo colgando de la camilla con el codo hacia arriba, ahora queda entre sus piernas, cuando se acerque otra vez, el codo le va a rozar la raja, veremos si la retira o la deja, aquí viene, sus labios se apoyan en mi piel, parte de mi codo se hunde entre ellos, detiene el masaje un segundo, creo que mira para cerciorarse contra qué se apoyó, y completa el masaje hasta la cintura hundiéndose el codo en la calza más aún, yo estoy que vuelo, ahora se aleja y vuelve a los hombros y al cuello y comienza a bajar lentamente por la espalda, yo hipnotizada por esa raja que se va acercando ...