1. El aislamiento en casa de la tía


    Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Gonzalo y acabo de cumplir 22 años. A continuación les voy a relatar como las dos semanas de aislamiento por Covid que parecían ser las más aburridas de mi vida, se convirtieron en días que jamás en la vida me voy a olvidar.
    
    Era noviembre de 2020 y yo aún tenía 21 años. Por las medidas de prevención por el Covid me pasaba los días encerrado en casa mientras mis padres trabajaban la mayor parte del día, ya que ambos son médicos y eran considerados como trabajadores esenciales.
    
    Una calurosa mañana de domingo me desperté cerca del mediodía como ya era costumbre para mí cuando no tenía ningún compromiso antes del mediodía. Mamá y papá estaban de guardia y, a pesar de que los extrañaba y tenía ganas de pasar un domingo familiar, agradecía tener la casa para mi solo. Acostumbrado a la soledad matutina de fines de semana, ya me había armado mi rutina; desayunaba algo liviano, entrenaba una hora en el pequeño pero útil gimnasio que papá había armado para mi en el garaje y luego me metía a la ducha para dejar correr el agua caliente por mi cuerpo mientras me hacía una hermosa paja matutina para arrancar el día bien liviano. Después de superada la adolescencia, la masturbación se volvió para mi casi terapéutica, ya que me ayudaba a liberar tensiones. Y desde que me había peleado con mi ex novia Romina hacía ya varios meses, solo había tenido algunas pocas ocasiones de sexo esporádico.
    
    Mientras salía de la ducha y terminaba de secarme, escuché el ringtone de llamada ...
    ... de mamá que sonaba en el comedor; llegué a atender justo antes que mamá cortara.
    
    -hola ma, todo bien?
    
    -hola hijo, no tanto. Nos acaban de hisopar a tu papá y a mí por contacto estrecho con un caso positivo.
    
    -Uh! Que bajón ma. Y ahora?
    
    -Tenemos unas horas hasta que llegue el resultado Gon. Por lo pronto preparate un bolso con tus cosas. Si somos positivos te vas a tener que ir a quedar a lo de la tia Kari.
    
    La frase de mamá me hizo sentir como un preso que acababa de escuchar su condena.
    
    -A lo de la tía Kari? Por qué a la casa de ella ma? No me puedo ir a quedar a lo de Fede?
    
    -No Gonzalo, ya hable con la mamá de Fede y él se fue al sur a pasar unos días con el padre. Así que no te queda otra que irte a lo de la tía. Igual tenemos que esperar el resultado. Por ahí tenemos suerte y da negativo.
    
    -Pa! Bueno ma, avisame ni bien sepas.
    
    -Si hijo, y perdón! Pero no tenemos muchas opciones.
    
    Colgué el teléfono con una mezcla de tristeza y furia. Sabía que mamá y papá no tenían la culpa, pero yo tampoco y, si mamá y papá estaban contagiados, era yo quien iba a tener que pasar dos semanas aburrido en la casa de mi tía Karina.
    
    No es que no quiera a mi tía, en realidad fue una de las que me crío mientras mis padres terminaban sus carreras de medicina. Karina no era en realidad mi tía sanguínea, sino que era la mujer de mi tío Rubén, el hermano mayor de mamá. Pero como estuvieron casados desde antes que mamá me tuviera a mí, para nosotros siempre fue la tía ...
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