1. El aislamiento en casa de la tía


    Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... enfermo” me dije a mi mismo mientras dentro mío se libraba una batalla entre la libido y lo correcto. Seguí mirando los cambios de la casa pero de vez en cuando la vista se me iba casi por instinto hacia las anchas nalgas de la tía, que aún con sus imperfecciones me seguía pareciendo atractivo.
    
    Me asomé al patio trasero y noté que la tía se había preocupado por mantener la piscina limpia y en condiciones. Sabía que ese hermoso espacio verde era el lugar donde iba a pasar gran parte de mis dos semanas en esa casa.
    
    -Que linda que está la pile tía! La usas o la tenés de adorno nada más? – pregunté mientras en mi imaginación se formaba una imagen de la tía en malla. No podía creer que podía llegar al punto de sentir tanto morbo por la mujer que, prácticamente, me había criado.
    
    -Obvio que la uso! Con los calores que está haciendo me paso la mayor parte del día en el patio.
    
    -Espero que no te moleste la compañía de tu sobrino, jaja – dije, tanteando la situación para ver si las intenciones de la tía eran similares a las mías.
    
    -Para nada Gonzi! Al contrario, ya me aburría de estar todo el día sola en esa pileta tan grande.
    
    Una respuesta normal de cualquier tía que no mostraba ninguna señal de que ella tenga otras intenciones. Decidí calmarme y meterme la idea en la cabeza que era mi tía y que no podía dejar que mis hormonas me controlen.
    
    El día transcurrió normal; la tía se dedicó a mimarme con su excelente habilidad culinaria y, tanto en el almuerzo como en la ...
    ... cena, me llené al punto de casi explotar. Pero mis pensamientos libidinosos no me abandonaron tan fácilmente; para cocinar, la tía Kari se había encajado un delantal de cocina negro uno o dos talles más chicos que hacía que la curvatura de sus pechos y el timbre de sus pezones se vean a la perfección. Intentaba desviar la mirada pero cada movimiento de la tía hacía que sus enormes ubres rebotaran haciéndome saltar la vista. No sé si la tía se habrá dado cuenta de mi lujuriosa vista clavada en sus pezones, pero por momentos no me importaba. La cena transcurrió con charlas típicas de una tía y un sobrino que hace mucho que no se ven.
    
    -Tia, me voy a dormir que estoy muerto. – le dije mientras soltaba un amplio bostezo y me acariciaba la panza después del manjar que la tía había preparado.
    
    -Bueno mi amor. Yo me quedo un ratito jugando con la compu y después me voy a la cama. Tu mamá me dijo que dormís hasta tarde. Yo mañana arranco tempranito porque tengo mi sesión de terapia con Fernanda por video llamada. Vos dormí tranquilo.
    
    -Dale tía, gracias! Que descanses, hasta mañana.
    
    Me fui a la habitación que la tía había preparado para mi y me acosté en la amplia y hermosa cama con sábanas limpias con aroma a lavanda mientras por la ventana entraba la tenue luz de los faroles del patio trasero. Pasé media hora dando vueltas en la cama sin poder sacar de mi cabeza las carnosas tetas de la tía. Iba a pasar 14 días en su casa y decidí que tenía que aprovechar los momentos de ...
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