1. El aislamiento en casa de la tía


    Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero la sorpresa me invadió cuando llegó a la puerta de la casa y me sonrió.
    
    -Hola gonzi! Al fin venis a visitar a tu tía, solamente por obligación jaja – dijo la tía con tono irónico.
    
    -Tía!! No te había reconocido – sin darme cuenta me quedé recorriendo a mi tía con la mirada de pies a cabeza sin poder creer lo que veía.
    
    Aún conservaba sus anchas caderas pero esta vez muy bien lucidas bajo una calza verde oscuro que se le ajustaba muy bien al cuerpo. El tiempo dedicado al entrenamiento se veía reflejado en una cintura de avispa que hacía que su culo se vea más grande y formado. Sus tetas seguían igual de enormes, pero se notaba que la tía había modificado completamente su guardarropas, porque la mitad de su enormes ubres luchaban por escapar de una ajustada blusa negra con un amplio escote. Todo la transformación de la tía iba acompañada de un hermoso corte de pelo que le caía sobre los hombros con un negro azabache que reflejaba el sol de tanto que brillaba. Y para coronar semejante cambio, tenía los ojos hermosamente delineados, la cara perfectamente maquillada en la que ya no se notaban casi las marcas de la edad y un labial rojo suave adornando sus carnosos labios.
    
    -Eh querido! Tan vieja estoy que ya no me reconoces?
    
    -No tía, al contrario, sos otra mujer desde la vez que te vi en… bueno, ya sabes – antes de terminar la frase me di cuenta que había metido la pata.
    
    -En el velorio del tío Rubén, no pasa nada mi vida! Me cuesta pero de a poquito voy ...
    ... saliendo del duelo – dijo la tía con una sonrisa pero con un atisbo de dolor en los ojos.
    
    -Perdón tía! No te quería hacer acordar. Sabes que para meter la pata soy un especialista – dije, tratando de cambiar de tema.
    
    -Olvidate Gonzi! Veni, pasa. Cuando tu mamá me dijo que venías a quedarte dos semanas salí corriendo al supermercado para atender a mi sobrino preferido.
    
    Cuando entré a la casa de la tía me di cuenta que ella no era la única que había sufrido cambios; la casa también parecía otra. Había dejado de ser esa casa de gente vieja llena de antigüedades y fotos en blanco y negro para pasar a ser una casa completamente moderna, con muebles nuevos, una tele enorme, una decoración hermosa en tonos de negro y grises, y hasta una notebook nueva en un moderno escritorio. Lo que más me sorprendió de todo fue la incursión de la tecnología en la casa de la tía ya que ni ella ni mi difunto tío eran muy habilidosos en los avances del siglo XXI.
    
    -Guau tía! Te quedo preciosa la casa – dije mientras giraba la cabeza hacia todos lados.
    
    -Te gusta? Seguí el consejo de la psicóloga y cambié todo lo que me hacía acordar a tu tío. Y una empresa de decoración hizo todo esto. Todavía no me acostumbro a tanta modernidad pero para eso lo tengo a mi sobrinito ahora, jaja – bromeó ella mientras se agachaba a guardar algunas cosas en el bajo mesada y podía ver como una finísima tanga blanca se dejaba ver bajo la ajustada y translúcida calza verde.
    
    “Deja de mirarle el culo a tu tía ...
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