-
Mi profesora sexy
Fecha: 26/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... devoción. Mi polla palpita, al sentir ese sabor delicioso de su sexo, sentir su piel entre mis manos y ver a esa mujer perfecta totalmente entregada. Silvia está cada vez más agitada con mi lengua, pero ese precioso coño está pidiendo a gritos ser penetrado, así que, antes de que se corra, me incorporo, agarro mi tiesa polla por la base y se la cuelo hasta el fondo. Entra con facilidad en ese encharcado agujerito. Los dos gemimos al sentirnos unidos. Miro hacia abajo y ver mi polla insertada hasta los huevos en ese chochito, es casi una alucinación. Cojo aire y a partir de ese momento empiezo a follarla como si no hubiera mañana. Mis embestidas son tan potentes que temo arrancar el lavabo de la pared con esa furia con la que estoy taladrando. Una y otra vez, mi polla se inserta con toda la energía en ese coño soñado. De pronto ella se abraza con mis piernas empujando mi culo para que mi polla quede insertada hasta el fondo, mientras empieza a gemir muy fuerte, en señal de un orgasmo intenso que desemboca en temblores, caricias, susurros... - ¡Sí, qué gusto, me matas cabrón! - me repite al oído sin que me permita moverme, queriendo sentir toda mi dureza en el fondo de su matriz y atenazando todo mi cuerpo con el suyo. Por fin logro separarme de ella, porque quiero reservar mi corrida para otro sitio y así se lo recuerdo. - Me prometiste tu culito. - la digo. - Si, cariño... ¡es todo tuyo!, ¡Ayúdame a bajar! Agarro a esa preciosidad por la cintura y logro ...
... bajarla con su cuerpo pegado al mío hasta que sus tacones chocan contra el suelo y sus tetas contra mi pecho, Es inevitable abrazarme a esa maravilla de cuerpo desnudo y a tirarme a esos labios para besarla, juntando mi boca a la suya y logrando que nuestras lenguas se enreden con desesperación. Cuando nos separamos veo ese brillo lascivo en sus ojos, con el que pide que la parta el culo. Giro su cuerpo hasta dejarla de espaldas a mí y ella se aferra al borde del lavabo preparándose para esa nueva penetración. Abre sus piernas y yo me ubico entre ellas. Empujo su espalda y su culo queda en primer término. Es algo maravilloso y se lo sobo primero, disfrutando de ese momento soñado, sin creerme todavía que lo esté acariciando. De pronto, le doy dos fuertes azotazos. - ¡Ay! - se queja ella al notar mis sonoras cachetadas. - ¡Cómo te gusta, puta! - le digo riendo al ver cómo levanta su culito esperando un nuevo azote. Tras darle unas cuantas palmadas, agarro mi polla, la paso repetidas veces por su rajita para embadurnarla bien, incluso la penetro ese coñito un par de veces para ponerla a punto. Una vez que la he lubricado bien, la saco y cambio de agujero presionando en su ano levemente con mi glande brillante. Me agarro a sus hombros y tras coger aire por la nariz, se la clavo sin remisión con un movimiento pélvico, llegando hasta lo más hondo de su ano, que, aunque estrecho, consigue adaptarse a mi dureza. ¡Es increíble! - ¡Cabrón, me partes el culo! - me grita ...